13.4.15

Patatas asadas [en cocotte de Silikomart]


Hace muchos años, cuando visité el Reino Unido por primera vez, me aficioné a las patatas asadas. No había semana en que, permitiéndomelo mi economía de "estudiante pelada", no cayera una patata asada en mi descanso entre clases o en mi paseo de vuelta a casa.

Recuerdo cuánto las disfrutaba y cómo me calmaban el apetito, al tiempo que el espíritu. Porque este es un bocado, que podríamos colocar en lo más alto de la lista de comfort foods (ese término que tan de moda está en la actualidad y que no quiere decir más que comida casera, de toda la vida), entona espíritu y cuerpo a un tiempo.

A pesar de lo mucho que me gustaban, y que me gustan, hacía muchísimo tiempo que no las comía. Pero ultimamente me he vuelto a aficionar a ellas. Resultan sencillísimas de preparar y son una solución fabulosa para las cenas familiares. A todos nos gustan y cada cual le pone el relleno que quiere, personalizándola en la medida de lo posible. Son todo ventajas :)

De esta vuelta de las patatas asadas a mi repertorio gastronómico tiene la "culpa" Silikomart y su cocotte por hacer la tarea, si no más sencilla (cosa verdaderamente difícil), al menos bastante más rápida. Y es que las patatas asadas en el horno tardan los suyo en estar listas, más todavía si son de las grandes. Pero, si pre-cocemos las patatas en la cocotte de Silikomart en el microondas, reducimos los tiempos considerablemente, así como la factura de la luz ya que el horno sólo lo utilizaremos para los últimos minutos.


Poco hay que explicar sobre los ingredientes y el modo de preparación, así que no voy a contaros cómo hacer las patatas asadas de la manera en que suelo hacer habitualmente. Hoy toca simplificar, porque así es este bocado: simple como el asa de un cubo.

Comenzamos lavando bien nuestras patatas y pinchándolas con la punta de un cuchillo por toda su superficie para, después, introducirlas en la cocotte de Silikomart junto con una cucharada de agua. De ahí al microondas durante 12-14 minutos, volteando a media cocción.

Transcurrido el tiempo de microondas, retiramos la cocotte y dejamos que las patatas se atemperen un poco antes de abrirla. Ojo cuando retiréis la tapa porque el vapor puede producir quemaduras y no queremos que nadie se accidente, ¿verdad?

Cortamos láminas de papel de aluminio, suficientemente grandes como para envolver cada una de las patatas, y las pincelamos con aceite de oliva. Colocamos las patatas sobre las láminas de papel de aluminio, las sazonamos y las envolvemos bien. Introducimos las patatas en el horno, pre-calentado a 220 ºC, y cocemos durante unos 15 minutos. Para obtener una piel crujiente, retiramos el papel de aluminio y horneamos las patatas, a la misma temperatura, durante 5 minutos más.

Retiramos las patatas del horno, las cortamos por la mitad (o haciendo una cruz en la parte superior, como hacen en el Reino Unido), les añadimos un poco de mantequilla y, sobre esta, queso rallado, judías en salsa de tomate, salsa boloñesa o cualquier cosa que se os antoje.

6.4.15

Pizza con masa madre

 

Llevo años preparando pizzas caseras. Cuando descubrí lo ricas que están y la gran diferencia que hay con las industriales juré y perjuré que estas últimas no volverían a entrar en mi cocina y así ha sido (o casi).

Comencé elaborando las bases con harina para pizzas y pensé que aquello era la bomba. Después, al comprarme la thermomix, avancé un paso más y me aficioné a preparar la masa siguiendo la receta del libro que me regalaron con la "maquinita". Entonces pensé que la primera no era tan buena y que la de la thermomix la superaba considerablemente. Sin embargo, hace poco he descubierto una nueva masa para pizza, he caído rendida a sus pies y creo, ciegamente, que es la mejor masa para pizza que he elaborado hasta ahora: la masa elaborada con masa madre.

30.3.15

Almejas a la marinera para #retotíaalia


Si os digo que esta es la primera vez que preparo almejas, ¿os lo creéis? Pues si, así es. Creedlo. Llevo muchos años cocinando, pero nunca hasta hoy había comprado y preparado unas almejas yo solita. Comerlas, las he comido en muchas ocasiones, porque me vuelven loca, así que en ese campo tengo una experiencia tremenda. Por eso, cuando vi que la propuesta salada del #retotíaalia de este mes eran almejas a la marinera, no lo dudé ni un segundo.

A Luz, responsable del blog Cocinando...un abril encantado y anfitriona del #retotíaalia de marzo, le tengo que dar las gracias por haber escogido esta receta. De no haber sido por ella, es posible que hubiera transcurrido mucho tiempo más antes de animarme a preparar unas almejas. Que mira que son sencillas, oye. A partir de ahora pasarán por mi cocina con frecuencia.

La propuesta dulce para el #retotíaalia en la que fijó el ojo Luz ha sido el helado de fresa. Buena elección, especialmente ahora que las fresas (o el fresón) están de temporada y en su mejor momento, precio, etc. Me pregunto cuántos de vosotros os habréis animado a prepararla o si, como yo, os habéis decantado por la receta salada. Tendremos que visitar a Luz para salir de dudas, ¿no? Pero, antes, os cuento cómo elaborar las almejas a la marinera.

Necesitamos
  • 250 grs de almejas
  • 2 o 3 cucharadas de aceite de oliva
  • 100 grs de cebolla, en brunoise
  • 1 diente de ajo, picado
  • 1 cucharadita de harina
  • 1/2 cucharadita de pimentón dulce
  • 75 ml de vino blanco
  • 75 ml de caldo de pescado
  • Perejil picado
  • Sal

Preparación

Comenzamos purgando las almejas para que suelte toda la arena que puedan contener. Este paso es muy sencillo, tan sólo necesitamos introducirlas en un recipiente con abundante agua y un puñado de sal y dejar que ellas solas expulsen la arena que lleven en su interior. Durante el tiempo de purgado, entre 1 y 2 horas, hay que tener cuidado con las temperaturas para que las almejas no se echen a perder. Si las preparas en verano, o si vives en un lugar en el que las temperaturas son elevadas, es mejor que las introduzcas en la nevera.

Una vez purgadas, retiramos las almejas del agua sucia, las colocamos sobre un colador y las enjuagamos bajo un chorro de agua fría para que queden libres de cualquier resto de arena o suciedad. Reservamos.


En una sartén, calentamos el aceite y pochamos la cebolla junto con el ajo a fuego muy suave, para que no se doren. Cuando estén tiernos, agregamos la harina, removemos y tostamos durante un par de minutos. Agregamos el pimentón y removemos de nuevo. Inmediatamente después, para que el pimentón no se queme, regamos con el vino blanco y removemos con unas varillas hasta que desaparezcan los grumos que se puedan haber formado. Cocemos a fuego fuerte durante un par de minutos antes de incorporar el caldo de pescado.

Cuando el conjunto arranque a hervir nuevamente, sazonamos y agregamos las almejas. Tapamos la sartén y esperamos a que se abran, al vapor, antes de retirar del fuego y espolvorear con perejil picado.

Servimos inmediatamente y acompañamos de cantidades ingentes de pan :)

Y ahora si, ahora ya nos podemos ir a visitar a Luz y comprobar qué otras propuestas se unen a la mía en el #retotíaalia de este mes. Andando :)

23.3.15

Huevos rellenos con caviar de salmón


Ya os adelanté hace un tiempo, cuando escribía sobre huevos en la cocina, que, poco a poco, iban a ir haciendo aparición elaboraciones a base de huevo por estos lugares.

Los que me conocéis sabéis que soy muy cumplidora así que, después de arrancar la temporada de huevos con este huevo poché sobre salmorejo de tomates cherry y "un poco" más tarde de lo que hubiera deseado, continúo con unos sencillos pero vistosos huevos rellenos con caviar de salmón.

16.3.15

Bienmesabe o cazón en adobo


Madre mía, con esta son tres elaboraciones de pescado las que publico en el último mes y vais a pensar que en mi casa no se come otra cosa más que pescado. Pero no. No es el caso. Y no porque no quisiera yo que así fuera sino porque procuro satisfacer los gustos de todos.

Si en la entrada anterior, en la del arroz negro con chipirones, os contaba que me encanta encontrar elaboraciones de pescado que gusten a mi familia, en esta os diré que el bienmesabe se suma a la lista y que cuando lo preparo cae en un pis pas y el único reproche que puedo recibir es el de no haber preparado más.