27.7.11

Huevos al nido (2ª versión)


Aunque se llama igual, esta receta es distinta a la que publiqué el 25 de mayo.  Aquellos se preparan sobre un panecillo y estos sobre una base de patata.  El recetario de Alia tiene varias versiones de los huevos al nido que poco tienen que ver unas con otras.  Esta es la favorita de mi hijo quien suele pedir este plato cuando, por su cumpleaños, santo o cualquier otro motivo de celebración, le toca a él elegir menú.
Normalmente los preparo para cenar porque hacen un plato único muy completo y nutritivo.
Necesitamos (para 4 personas)
  • 4 patatas medianas
  • Salsa bechamel clarita (para ver mi receta base pincha aquí)
  • 2 huevos duros picados
  • Jamón serrano picado
  • 1 sobre de queso rallado
  • Mantequilla o margarina

Preparación

Cocemos o asamos las patatas (yo la cuezo, es más rápido), escogiendo aquellas que sean del mismo tamaño y forma.  Una vez asadas o cocidas, las pelamos y hacemos un hoyo en el centro con un cuchillo.

Preparamos una mezcla con el huevo, el jamón y los restos de patata (resultantes de haber hecho los hoyos). Rellenamos las mitades de patata con esta mezcla.

Cubrimos los platos o fuente de horno que vayamos a utilizar con matequilla y queso rallado.  Colocamos sobre esta base las patatas rellenas y añadimos una nuez de mantequilla sobre cada mitad de patata.


Cubrimos con abundante salsa bechamel, cuanta más mejor (yo me quedé un poco corta) para que se mantengan las patatas jugosas.  Espolvoreamos con queso rallado y horneamos hasta que se haya dorado la superficie.


Notas:
  • El jamón se puede sustituir por otros tipo de fiambre, incluso por carne o pescado.  Es una buena receta de aprovechamiento.
  • Podemos cubrir la base de los platos o fuente con salsa de tomate para incorporar otro sabor y aligerar el plato.
  • La receta original se prepara con huevos escalfados.  Están muy ricos pero, al final del proceso de preparación, las yemas quedan cocidas.  Es por eso que mi versión se prepara con huevos duros directamente.

¡Feliz miércoles!

26.7.11

Helado de dulce de leche (sin heladera)



El libro de recetas de tía Alia tiene varias recetas de helados: de fresa, avellana, guirlache, melocotón...y muchos más.  De hecho tiene una sección dedicada única y exclusivamente a los helados, sección que me he leído enterita buscando la receta del helado de dulce de leche.  Tenía un bote de dulce de leche en la nevera y quería preparar con él un postre que mis hijos disfrutaran antes de irse a sus respectivos campamentos de verano.

Nunca había preparado helado en casa pero llevaba tiempo con ganas de hacerlo. Me echaba para atrás no tener heladera pero, viendo que se puede hacer también si ella, por fin me he lanzado.

El resultado es delicioso, sabroso, cremoso...nada que ver con los helados industriales.  Creo que, después de esta primera experiencia, los únicos helados que vamos a consumir van a ser los caseros.

De todo el proceso lo que más me costó fue fotografiarlo.  El calor no me dió tregua y se derretía por segundos.  Eso fue lo más complicado.  El resto "coser y cantar".

 

Necesitamos
  • 500 grs de dulce de leche
  • 2 tazas de leche (tamaño merienda)
  • 200 ml de nata líquida para montar (mínimo 35% de M.G.)

Preparación

Calentamos el dulce de leche y la leche hasta que se hayan integrado los dos ingredientes.  Dejamos enfriar.

Montamos la nata con una batidora eléctrica.  Para conseguir que se monte sin dificultad, la nata tiene que estar muy fría.  Yo suelo meter el recipiente en que voy a montar la nata en la nevera de manera que esté bien frío.  También podemos introducir el recipiente en un cuenco con hielos para mantenerlo frío.

Incorporamos la mezcla del dulce de leche a la nata montada con el dulce de leche y removemos bien para que quede una crema homogénea.

Vertemos la mezcla en un recipiente que se pueda introducir en el congelador.


Después de 2 horas, sacamos el helado del congelador y lo removemos con un tenedor para romper los cristales de la congelación que se puedan haber formado.

Lo introducimos de nuevo en el congelador y repetimos la operación dos o tres veces más (dependerá del tipo de congelador que tengamos disponible), hasta que el helado haya adquirido la consistencia que deseamos.

¡Feliz semana!

22.7.11

Cous cous a la menta



Mi jardín está invadido de menta que, por mucho que corte y recorte, vuelve a crecer.  No me quejo porque la menta me encanta y le doy mucho uso en la cocina.  Especialmente en épocas de calor.  La menta me resulta muy refrescante y se puede consumir de muchas maneras.  La semana pasada os presenté un sorbete de menta fresca (para los que no lo hayáis visto pinchad aquí...no os arrepentiréis) pero hoy varío con una receta salada.  Esta vez la he utilizado para aderezar un cous cous. 

El cous cous puede comerse de múltiples maneras: frío o caliente, en ensalada, de primer plato, como acompañamiento de segundos o, incluso, como postre mezclado con frutos secos, frutas desecadas y especiado con canela o clavo.  Tiene un sabor neutro que lo hace combinable con cualquier alimento: verduras, legumbres, carnes, pescados, etc. 

Este cous cous a la menta es un plato sabroso, nutritivo y ligero lo que, unido a lo rápido que es preparar, lo ha convertido en una de mis recetas preferidas de este verano.


Necesitamos

  • 125 grs de cous cous
  • 1 cucharada de mantequilla o margarina
  • 250 ml de caldo de verduras
  • 1 berenjena
  • 100 grs de queso feta
  • 200 grs de tomates cherry
  • El zumo de medio limón
  • Un puñado de menta fresca
  • Aceite de oliva extra virgen

Preparación

Comenzamos por preparar el cous cous calentando, en una cacerola amplia, el caldo de verduras.  Cuando alcance el punto de hervor, añadimos el cous cous, apagamos el fuego, tapamos y dejamos reposar durante 10 minutos.

Añadimos la mantequilla y removemos el cous cous con un tenedor para separar el grano y conseguir que se suelte.


Preparamos la berenjena.  La cortamos en rodajas no muy finas que untamos con aceite de oliva y colocamos en una bandeja de horno.  Colocamos las berenjenas bajo el grill y gratinamos durante 6-7 minutos por cada lado.  Al dar la vuelta a la berenjena, untamos de nuevo con aceite de oliva.

Mezclamos los tomates cherry partidos por la mitad, el queso feta troceado en tacos, las hojas de menta finamente picadas, el zumo de limón, la berenjena y 3 cucharadas de aceite de oliva extra virgen.


Añadimos estos ingredientes al cous cous, removemos bien y...a la mesa.

Enjoy!

21.7.11

Croquetas de pollo...las de toda la vida


En casa están encantados porque en los últimos veinte días han comido croquetas, al menos, cuatro veces y cada vez una receta diferente.  Normalmente, si repito alguna receta con tanta frecuencia, algún comentario dejan caer para que no vuelva a hacerla en unas semanas.  Sin embargo este no ha sido el caso con las croquetas.  Son tan forofos que no ha habido ni la más mínima protesta.
Esta va a a ser la última receta de croquetas que publique este mes y quiero despedir mi "racha" con la más clásica de todas: las croquetas de pollo.
Espero que, con tanta publicación de croquetas, os resulte más fácil encontrar inspiración y os animéis a participar en el HEMC de julio.  Os recuerdo que el plazo para presentar vuestra recetas finaliza el 25 de julio (el 26 publicaré el resúmen).

Partiendo de la base de la receta para la masa de bechamel para croquetas, el resto de ingredientes que necesitamos son:
  • Una pechuga o muslo de pollo finamente picado (yo usé sobras de pollo asado)
  • 1 huevo
  • Pan rallado
  • Aceite de oliva suave
Preparación

A mitad de preparación de la masa de bechamel, cuando comencemos a agregar la leche, añadimos también el pollo.  Procedemos como se indica en la receta de la masa, incorporando la leche poco a poco, a fuego lento y removiendo a menudo.  Mantenemos al fuego durante 12-15 minutos para que se cueza bien la harina y se mezclen todos los ingredientes.
Una vez lista, retiramos la masa del fuego y la pasamos a un plato o fuente para que se enfríe.  La guardamos en la nevera hasta el momento de envolver o montar las croquetas.


Para preparar las croquetas, colocamos un plato con el huevo batido y otro con pan rallado.
Tomamos pequeñas cantidades de masa y, ayudándonos con dos cucharas o con las manos, les damos forma alargada.  Las pasamos por huevo, luego por pan rallado y las freímos en abundante aceite caliente (que cubra las croquetas completamente) de cuatro en cuatro como máximo (para que no se enfríe el aceite).
Una vez doradas, las sacamos y pasamos a un plato con papel absorbente para retirar el exceso de aceite.

19.7.11

Croquetas de cabrales


Esta mañana me he levantado pensando que llevo una semana sin publicar una receta de croquetas.

Que no puede ser.

Que a principios de mes, y como anfitriona del HEMC #56 cuyo tema son las croquetas, me comprometí a traer variaciones de esta maravilla de la gastronomía española con el fin de animaros a participar.  Así que, fiel a mi palabra, hoy vengo con una sabrosa receta con aires asturianos.

Partimos de la base de la receta para la masa de bechamel para croquetas pero, en este caso y por razones obvias, no añadimos quesitos.  El resto de ingredientes que necesitamos son:
  • 75 grs de queso de cabrales troceado
  • 5-6 nueces troceadas
  • 1 puñadito de uvas pasas picadas finamente
  • 1 huevo
  • Pan rallado
  • Aceite de oliva suave

Preparación

A mitad de preparación de la masa de bechamel, cuando comencemos a agregar la leche, añadimos también el queso de cabrales, las nueces y las uvas pasas.  Procedemos como se indica en la receta de la masa, incorporando la leche poco a poco, a fuego lento y removiendo a menudo.  Mantenemos al fuego durante 12-15 minutos para que se cueza bien la harina y se mezclen todos los ingredientes. 


Una vez lista, retiramos la masa del fuego y la pasamos a un plato o fuente para que se enfríe.  La guardamos en la nevera hasta el momento de envolver o montar las croquetas.

Para preparar las croquetas, colocamos un plato con el huevo batido y otro con pan rallado.

Tomamos pequeñas cantidades de masa y, ayudándonos con dos cucharas o con las manos, les damos forma alargada.  Las pasamos por huevo, luego por pan rallado.


Calentamos abundante aceite en una sartén, que cubra las croquetas completamente, y las freímos.

Una vez doradas, las sacamos y pasamos a un plato con papel absorbente para retirar el exceso de aceite.

Notas:
  • Es MUY importante que el aceite esté muy caliente para que las croquetas se no se arrebaten en la fritura, de lo contrario se explotarán y se saldrá la masa.
  • No conviene freír mas de 4 o 5 al tiempo para evitar que el aceite se nos enfríe.  De este modo, también dejamos espacio en la sartén para darles la vuelta con la espumadera y que se doren por todos lados.

18.7.11

¿Paella o risotto?



Whole Kitchen, en su propuesta salada para el mes de julio, nos invita a probar un clásico de la cocina española: la paella.

No sabría cómo calificar mi aportación al reto de WK de este mes: ¿atrevida?, ¿extraña?, ¿irreverente?, y muchos adjetivos más que no pongo para que no haga demasiado larga esta entradilla.

El caso es que me he decidido por preparar un híbrido entre la paella y el risotto.

Navegando por internet en busca de una receta diferente me crucé con la "paella de setas y queso" del recetario de Gallina Blanca.  Me llamó tanto la atención que llevara queso rallado y que éste se le añadiera al final como se hace con los risottos que decidí apostar por ella pero con variaciones: suprimiendo las setas y añadiendo zumos de limón y naranja y tomates secos.

El resultado es un arroz muy sabroso.  Con un toque de acidez que no nos ha dejado indiferentes a nadie.  Aunque, puestos a elegir, me quedo con la paella de toda la vida y el risotto tradicional.

Si es que, en el fondo...¡soy una clásica!


Necesitamos (para 3 personas)
  • 4 cucharadas de aceite de oliva
  • 1 cebolla picada finamente
  • 1 diente de ajo picado finamente
  • 100 grs de gambas peladas (yo las piqué finamente pero no es necesario)
  • 300 grs de arroz bomba
  • 800 ml de caldo de pescado
  • El zumo de un limón
  • El zumo de una naranja
  • Un puñado de tomates secos (10 o 12 unidades)
  • 125 grs de queso rallado
  • Sal

Preparación

Mezclamos el caldo con el zumo de limón y de naranja.  En una cacerola, lo calentamos hasta alcanzar el punto de hervor.

A fuego suave, sofreímos el ajo y la cebolla en la paella con el aceite caliente.  Cuando empiecen a tomar color, añadimos las gambas y las salteamos durante un par de minutos.  Salamos al gusto pero con cuidado de no pasarnos porque el caldo ya lleva sal.


Agregamos el arroz y lo sofreímos durante otro par de minutos para que se cubra bien el grano con el aceite.

Añadimos el caldo, que deberá de estar hirviendo, y repartimos en arroz uniformemente por la paella.  Colocamos los tomates secos sobre el arroz.  Avivamos el fuego para restablecer rápidamente la ebullición y dejamos cocer durante 18-20 minutos a fuego suave, destapado y sin remover.


A partir del minuto 16 de cocción, probamos el punto del grano.  Debemos retirarlo del fuego cuando esté todavía firme al diente.

Echamos el queso rallado, removemos y servimos inmediatamente.

15.7.11

Sorbete de menta fresca



La menta invade mi jardín y yo no hago más que buscar formas de utilizarla en mis platos y bebidas.  Aquí traigo la que más nos ha gustado, hasta ahora.  Un refrescante sorbete que no ós dejará indiferentes.

Con esta receta quiero participar en el Concurso I Aniversario del blog de Tito La cocina sin complicaciones y aprovecho para animaros a que hagáis lo mismo (¡si no lo habéis hecho ya!).  El plazo finaliza 5 de agosto.

Necesitamos
  • 300 ml de agua
  • 175 grs de azúcar
  • 60 grs de menta fresca
  • 250 ml de zumo de limón (3-4 limones)

Preparación

Calentamos el agua y el azúcar a fuego lento, remviendo hasta que el azúcar se disuelva.  Llevamos a ebullición y dejamos hervir durante 2 minutos sin remover.  Retiramos y dejamos enfriar.

Separamos las hojas de menta de los tallos (estos los tiramos) y las trituramos en un robot de cocina o picamos finamente a mano.  Añadimos al almíbar y trituramos de nuevo.

Dejamos enfriar el almíbar de menta y lo reservamos en la nevera durante, al menos, 2 horas.


Exprimimos los limones.  Añadimos el zumo de limón al almíbar de menta, removemos bien y lo pasamos por un colador.

Metemos la mezcla en el congelador.  Después de 3-4 horas lo sacamos y removemos la mezcla con un tenedor para romper los cristales de hielo que se forman durante el proceso de congelación.  Volvemos a congelarlo y repetimos la operación después de otras 3-4 horas más y así hasta que solidifique y veamos que no quedan cristales de hielo.


Guardamos el sorbete en un recipiente tapado en el congelador.  Conviene sacarlo del congelador 15 minutos antes de consumir.

Servimos y disfrutamos :)

14.7.11

Risotto de bacon, guisantes y tomate



El risotto es un plato de origen italiano elaborado a base de arroz.  Las variedades de arroz más habituales para preparar risotto son: arborio, carnaroli y vialone nano.  El arborio es la variedad más popular, fácil de encontrar y la que yo he utilizado en esta ocasión.  Es un arroz de grano corto con alto contenido de almidón que, durante la cocción, se disuelve en el líquido de remover contribuyendo a la cremosidad que caracteriza a estos arroces.

Para realizar un buen risotto es importante contar con un buen caldo como base y mantenerlo en su punto de cocción durante todo el proceso que dure la preparación del plato.

También es importante la utilización de una cacerola de fondo grueso y no muy honda.  Lo suficientemente amplia para remover con comodidad y que el arroz se hinche.

Necesitamos
  • 1/2 cebolla
  • 6 lonchas de beicon
  • 250 grs de arroz
  • 200 ml de jugo de tomate (yo usé el jugo de una lata de tomates enteros)
  • 550 ml  de caldo de verduras
  • 1 lata pequeña de guisantes
  • Un puñadito de tomates secos
  • 2 cucharadas de mantequilla
  • 50 grs de queso rallado Grana Padano
  • 1 cucharadas de aceite de oliva suave

Preparación

Ponemos los tomates secos en remojo en agua caliente durante 15 minutos.  Pasado este tiempo, escurrimos y reservamos.


En un cazo, mezclamos el jugo de tomate con el caldo de verduras y lo mantenemos caliente, al borde del hervor.  El caldo debe de estar caliente cada vez que lo incorporemos al arroz.

En una cacerola grande de fondo grueso, calentamos 1 cucharada de aceite y 1 cucharada de mantequilla. Agregamos la cebolla bien picada y la freímos a fuego suave durante 10 minutos o hasta que la cebolla esté tierna y dorada (sin llegar a dorarse).

Añadimos el beicon cortado en tacos o tiras.  Removemos durante un par de minutos para que se mezcle bien con la cebolla.

Incorporamos el arroz y removemos hasta que se caliente por dentro pero que no se queme.


Empezamos a añadir el caldo, cazo a cazo, removiendo con suavidad después de cada incorporación hasta que el arroz absorba el líquido casi por completo.  Procuramos que el arroz no se seque en ningún momento y agregamos más caldo según sea necesario.  El arroz irá incorporando lentamente el líquido y se formará una mezcla cremosa.  Este proceso dura unos 15-20 minutos, según el tipo de arroz que utilicemos.

Añadimos el resto de la mantequilla y batimos enérgicamente. 
Por último agregamos el queso rallado y removemos hasta su total incorporación. 

Tapamos y dejamos reposar 2 minutos para que el arroz repose y el queso se funda.  Después de este tiempo, servimos inmediatamente.

Con esta receta quiero participar en la Repesca Mañosa del mes de julio, cuyo tema es el arroz.  Aquí os dejo el enlace para los que estéis interesados en informaros más sobre esta actividad y/o participar.

¡Feliz jueves!

13.7.11

Brownie



Me encanta el chocolate pero no soy muy aficionada a los postres "de chocolate".  Aunque siempre hay excepciones.  Y, en mi caso, la excepción es el brownie.  Me gusta muchísimo.  Tanto que no lo hago a menudo porque sería capaz de zampármelo entero yo sola de una sentada...¡para desgracia de mis hijos!

Cuando lo hago sigo esta receta que tengo desde hace años.  No cambio nada porque me gusta el brownie clásico de toda la vida.  No recuerdo de dónde salió.  Desde luego que no es una receta familiar porque yo no comí brownie hasta los veintitantos y una vez ya independizada.  Posiblemente provenga de una revista, del envoltorio de algún producto o de alguna ficha de esas que suelo coger en los supermercados.

Está riquísimo templado con un ganaché ligero de chocolate y una bola de helado de vainilla.


Necesitamos
  • 2 huevos
  • 200 grs de azúcar
  • 100 grs de chocolate sin leche troceado
  • 100 grs de mantequilla (también se puede usar margarina)
  • 200 grs de harina de trigo
  • 1 1/2 cucharada de levadura en polvo
  • 100 grs de nueces peladas y troceadas

Preparación

Pre-calentamos el horno a 180 ºC.

Batimos los huevos con el azúcar hasta que obtengamos una crema ligera y ligeramente espumosa.

Fundimos el chocolate junto con  la mantequilla, al baño María o en el microondas (a golpes de 30 segundos y removiendo entre golpe y golpe para que no se nos queme).


Mezclamos el chocolate fundido y la mezcla del huevo.  Removemos bien.

Añadimos la harina, la levadura y las nueces.

Engrasamos un molde de horno (el mío de 12x25 cms), vertemos la mezcla y horneamos durante 30-35 minutos.  Yo lo dejé 30 porque me gusta que quede jugoso por dentro pero, si te gusta más hecho no tienes más que dejarlo 5 minutos más.


Dejamos que se enfríe antes de desmoldar y...¡atacamos sin piedad!

12.7.11

Gazpacho de sandía



El gazpacho, sinónimo de verano, inunda nuestras cocinas en los meses de calor.

Que no hay dos gazpachos iguales es una de las verdades más grandes de nuestra gastronomía.  Y es que, mientras respetemos la base de tomate, ingrediente principal, al gazpacho le podemos añadir o quitar lo que nos apetezca.  Los hay que añaden cebolla, manzana, zanahoria, o que suprimen el pan para hacerlo más ligero, etc.

Este gazpacho es una variante del gazpacho tradicional.  Rico en vitaminas, minerales y antioxidantes.  Al emplear sandía aumentamos todavía más la presencia de dichos nutrientes en el plato.

La sandía le aporta sabor y originalidad.  También hace más ligero este plato.  El resultado es un gazpacho de textura suave y sabroso al paladar.


Necesitamos
  • 500 grs de sandía sin pepitas (pesada sin cáscara)
  • 500 grs de tomates maduros pelados
  • 1 pimiento verde
  • 1 diente de ajo
  • 250 grs de pan duro
  • 2 vasos de agua
  • 4 cucharadas de aceite de oliva extra virgen
  • 2 cucharadas de vinagre balsámico
  • Sal

Preparación

Cortamos la sandía, los tomates, el ajo (pelado) y el pimiento verde (sin pepitas).  Los colocamos en un recipiente hondo y dejamos que maceren en la nevera durante 1 hora.


Troceamos el pan y lo cubrimos con agua para que se reblandezca.

Mezclamos todos los ingredientes y los trituramos con una batidora.  Salamos al gusto.

Pasamos el gazpacho por el colador chino para libramos de las pepitas y pellejos que nos hayan quedado.

Comprobamos la consistencia.  Es posible que el gazpacho nos haya quedado espeso.  De ser así sólo necesitamos añadir más agua hasta que consigamos la textura deseada.  Si nos gusta más espeso, añadimos más pan.

Reservamos en la nevera y lo servimos bien fresquito.

11.7.11

Croquetas de chocolate



Lo prometido es deuda y yo soy muy cumplidora así que vuelvo con una nueva receta de croquetas.  Esta vez dulces, por eso de no caer en la monotonía.  Unas croquetas para los amantes del chocolate.

Son fáciles de hacer aunque yo encontré el momento del rebozado un tanto delicado.  Me dio un poco de miedo que se saliera la masa al freírlas así que las pasé por huevo y galleta dos veces.  De ahí que se vea una capa de rebozado más bien gordita.


Necesitamos
60 grs de azúcar
30 grs de harina de maíz
1 yema de huevo
1/2 cucharadita de mantequilla
250 ml de leche
100 grs de chocolate a la taza en polvo
galleta triturada
1 huevo
Aceite de girasol


Preparación

Desleímos la harina de maíz en la leche.  Le añadimos el azúcar, la yema de huevo y la mantequilla. 

Ponemos la mezcla en una cazuela al fuego y calentamos hasta que espese, sin dejar de remover.  Añadimos el chocolate y seguimos removiendo, a fuego lento, durante 5 minutos.  Retiramos del fuego y vertemos la mezcla en un plato.
Dejamos enfriar y guardamos en la nevera hasta el momento del rebozado.  Yo preparé la mezcla el viernes y las he frito hoy, 48 horas más tarde, de modo que aguanta al menos 2 días.


Preparamos todo lo necesario para el rebozado: un plato con el huevo batido y otro plato con la galleta triturada.

Tomamos pequeñas cantidades de la masa de chocolate y les damos forma ovalada, trabajándola con dos cucharas o con las manos.  Pasamos las croquetas por huevo, dándole vueltas para que se cubra por todos sus lados.  Luego la rebozamos en la galleta triturada.  Yo repetí esta operación pero no es necesario.


En una sartén con abundante aceite muy caliente, freímos las croquetas de pocas en pocas (para que no se nos enfríe el aceite).  El aceite debe de cubrir las croquetas de modo que se frían por igual y no tengamos que darles vueltas con la espumadera.

Retiramos las croquetas del aceite y las dejamos reposar sobre papel absorbente para eliminar el exceso de grasa.

Espolvoreamos con azúcar glas y servimos.  Yo me salto este último paso porque me resultan excesivamente dulces pero, si eres goloso, seguro que le aporta un toque final exquisito...por no hablar de una más bonita presentación.

Las podemos consumir calientes o frías.  En casa las hemos probado de ambas formas y nos gustan mas frías.  Resultan menos pesadas.

Sea como sea que las tomes, espero que las disfrutes :)

8.7.11

Tortitas de plátano


Hoy no traigo croquetas.  Me doy un descanso y a vosotros también.  Este fin de semana tengo pensado experimentar con nuevos rellenos e ingredientes así que traeré sabrosas recetas de croquetas en breve.

Esta es una receta que preparé el martes y que hoy toca publicar.  El martes fue el cumpleaños de mi hija, cumplió 10 años.  No lo pudimos celebrar juntas porque está de campamento.  Es la primera vez que se va de casa a pasar dos semanas y la echo enorrrrrmemente de menos.  Especialmente cuando una fecha tan señalada cae en el período de separación.  

En fin, como no me resistía a no homenajear a mi "princesa" (con o sin ella), invité a dos de sus amigas a casa a merendar.  Junto con mi hijo (que me sirve de consuelo), y entre los cuatro, hicimos cupcakes, le escribimos cartas y nos pusimos morados a tortitas de plátano con salsa amarga de chocolate (que no veréis en ninguna foto porque no duró lo suficiente como para poder fotografiarla sobre las tortitas).

Estas tortitas, como muchas de las recetas que salen de mi cocina, fueron fruto de la necesidad de aprovechar unos plátanos que se habían quedado demasiado blandos.  Sin embargo, tenían la textura perfecta para triturarlos e incorporarlos a la masa de tortitas.

Con estas cantidades me salieron 12 tortitas de unos 12 cms de diámetro.

Necesitamos
  • 4 plátanos maduros
  • 1 huevo
  • 1/2 taza de leche
  • 1/2 taza de azúcar
  • 1 taza de harina
  • 1 cucharadita de canela en polvo
  • 1 cucharadita de esencia de vainilla
  • 1 cucharadita de levadura en polvo
  • Aceite de girasol

Preparación

Pelamos y troceamos los plátanos.

En el recipiente de la batidora, colocamos todos los ingredientes (menos el aceite) y batimos hasta que no queden trozos.  Obtendremos una masa homogénea y espesa.


Untamos con aceite la base de una sartén pequeña y la colocamos al calor.  No es necesario utilizar mucha cantidad, la suficiente como para engrasar la base y que no se nos pegue la masa al cocinarla.  Yo utilicé una brocha para extender el aceite.

Hacemos las tortitas vertiendo pequeñas cantidades de masa y cocinándolas 3 minutos por cada cara.


Servimos acompañadas de sirope de chocolate, miel, nata montada o lo que más nos apetezca.  Están deliciosas solas y, para mi gusto, son lo suficientemente dulces, sabrosas y tienen tanto "cuerpo" que no necesitan más.

7.7.11

Croquetas de lomo ibérico (con masa de patata)



En este mes dedicado a las croquetas, y después de publicar dos recetas de las masa base, entro en materia con unas "croquetas de lomo con masa de patata".  Una delicia que se puede disfrutar tal cual como picoteo con una cerveza o un vino.  Pero que nos sirve también como guarnición o como plato único junto con una ensalada para una cena informal.

Los rellenos, como siempre digo, pueden variar dando lugar a tantas variaciones como imaginación e ingredientes tengamos.  Yo utilicé lomo ibérico porque era lo que tenía a mano pero cada cual las podrá adaptar a sus gustos.

¡Esta versatilidad es lo que más me gusta de las croquetas!


Necesitamos

Preparación

Picamos finamente el lomo y se lo añadimos a la masa de croquetas.  Removemos bien para que la mezcla de ingredientes sea homogénea.

Tomamos pequeñas cantidades de la masa y, con las manos, vamos formando bolitas que pasamos por huevo y pan rallado.


Calentamos abundante aceite en una sartén (deberá de cubrir las bolas) y freímos en él las croquetas de patata.  Una vez doradas, sacamos las croquetas de la sartén y las depositamos en un plato con papel absorvente para que suelten algo de la grasa que hayan tomado.


Notas:
  • Es MUY importante que el aceite esté muy caliente para que las croquetas se no se arrebaten en la fritura, de lo contrario se explotarán y se saldrá la masa.
  • No conviene freír mas de 4 o 5 al tiempo para evitar que el aceite se nos enfríe.  De este modo, también dejamos espacio en la sartén para darles la cuelta con la espumadera y que se doren por todos lados.
 
¡Feliz picoteo!

6.7.11

Masa de patata para croquetas



Las croquetas de patata son muy fáciles de hacer y mucho más rápidas que las de bechamel.  Admiten los mismos rellenos (pollo, jamón, bacon, atún, bacalao, etc) y, una vez hecha la masa, se preparan para freír de la misma manera.  Aquí os dejo la receta para la masa base.

Necesitamos
  • 500 grs de patata
  • 1 rebanada gruesa de pan de molde
  • 50 grs de queso Parmesano rallado (o Grana Padano)
  • 150 ml de leche

Preparación

Pelamos y partimos las patatas en trozos grandes.  Las hervimos en una cacerola con abundante agua durante 20-25 minutos o hasta que estén tiernas.  El tiempo de cocción dependerá del tipo de patata que utilicemos y del tamaño de los trozos.

Una vez tiernas, escurrimos el agua de las patatas y las pasamos por el chino o pasapurés.  Dejamos enfriar.

Mientras las patatas hierven, preparamos una pasta con la rebanada de pan, la leche y el queso.  La trabajamos aplastando todos los ingredientes con un tenedor o triturándolos con la batidora.

Añadimos esta mezcla a la patata y salamos al gusto.


Nota:
  • Podemos añadir un par de yemas de huevo a la masa si queremos hacer estas croquetas más contundentes.  En este caso sólo usaríamos 100 ml de leche.  A mí, personalmente, me gustan más sin yemas porque son más ligeras...dentro de la ligereza de la receta ¡claro!

5.7.11

Masa de bechamel para croquetas



Lo prometido es deuda y, como dije ayer, este mes voy a dedicar un poco de tiempo extra a las croquetas.  ¡A ver si así consigo animaros a que participéis en el HEMC #56 del que soy anfitriona!

Empezaré por la masa de croquetas.  Esta es la receta que generalmente utilizo yo, legado familiar con alguna pequeña aportación propia.

A esta masa le añadiremos pollo, jamón, bacalao o cualquier otro ingrediente que nos guste.  La masa de las fotos lleva unas sobras de pollo asado finamente picado, aproximadamente 1/2 vaso (no podría decir su equivalencia en peso).

También podemos utilizar caldo en lugar de leche, o parte de leche y parte de caldo.  Lo importante es respetar las cantidades para que consigamos la consistencia justa.

Otra masa para croquetas saladas es la de patata o podemos prepararlas dulces: de arroz con leche (pinchad aquí para ver las mías), de chocolate, de fruta, etc.  Sobre esto escribiré más adelante.

Por lo demás, se pueden preparar croquetas con infinidad de ingredientes.  Yo suelo aprovechar sobras de cocido o de pollo asado pero alguna vez he comprado ingredientes específicos para hacer alguna innovación: queso azul y nueces, sobrasada y bacon,anchoas y parmesano...entre otras.  En cualquier caso siempre parto de la misma base.  No me extiendo más y os cuento cómo la hago.


Necesitamos
  • 3 cucharadas de aceite de oliva suave
  • 2 cucharadas rasas (aunque no en exceso) de harina de trigo
  • 400 ml de leche
  • 3 quesitos en porciones
  • Sal

Preparación

En una sartén de base amplia calentamos el aceite.  Añadimos la harina y removemos hasta que se haya integrado con el aceite.  Cuando la harina se haya dorado ligeramente retiramos la sartén del fuego y dejamos que se temple durante unos minutos.


Mientras tanto, calentamos la leche durante 2 minutos en el microondas.  Esto nos facilitará que se mezcle con la harina y no se formen grumos.

Colocamos nuevamente la sartén con la harina al fuego, calor medio alto, y añadimos la mitad de la leche, removiendo sin parar con una cuchara de madera y aplastando los grumos con el reverso en caso de que se formen.  Añadimos los quesitos y seguimos removiendo y aplastando con la cuchara.

Si nos quedasen grumos, en este momento podemos utilizar las varillas para deshacernos de ellos.

Poco a poco añadimos el resto de la leche sin dejar de remover.  Cuando hayamos acabado con la leche y la masa alcance el punto de hervor, bajamos el fuego a medio bajo y añadimos el pollo, jamón o el ingrediente que escojamos.  Salamos al gusto.


Continuamos trabajando la masa con la cuchara de madera durante 12-15 minutos antes de retirar del fuego.

La masa habrá alcanzado su punto de espesor cuando se despegue de los bordes de la sartén.

Una vez lista, la pasamos a una fuente.  La cubrimos con papel transparente, que toque la masa para que no se nos forme una capa dura en la superficie al enfriarse (ver foto arriba).
Una vez fría la podemos conservar en la nevera durante un par de días o congelar si no tenemos previsto preparar las croquetas en ese espacio de tiempo.

Yo suelo preparar la masa un día y monto las croquetas al día siguiente.  De esta manera la masa ha alcanzado un punto de espesor óptimo y resulta más fácil de manejar.

¡Felices croquetas!

4.7.11

Mi regreso y el HEMC de Julio


Después de unos días de descanso, dedicados a disfrutar de mis hijos en sus primeros días de vacaciones escolares (que es cuando más tiernos y cariñosos están...luego se "asilvestran" por la falta de rutina a lo largo del verano), vuelvo a retomar el blog como de verdad me gusta: sin distracciones.

Estos días atrás he andado a medias con él, con la cocina, con las fotos, etc. He echado mucho de menos escribir, publicar y darme ese paseo diário por vuestros blogs que tanto me relaja.  La verdad sea dicha, estoy sorprendida.  Si alguien me hubiera dicho hace cinco meses que escribir mi propio blog y participar de los vuestros me engancharía tanto...¡creo que me hubiera echado a reír con incredulidad!

Hoy no vengo con recetas (aunque alguna tengo en el tintero...) sino para contaros, si no los sabéis ya, que este mes soy la anfitriona del HEMC, el número 56 ni más ni menos (guau!).

Cuando "la olla suiza" me lo propuso me puse más contenta que unas castañuelas y me lancé a la búsqueda de un tema original, diferente, atractivo, que atrajera al mayor número de participantes posible...y acabé con una lista de 10 sugerencias sin decidirme por ninguna en concreto.  Como en esos días yo tenía a cuatro niños en casa, mis dos hijos y dos de mis sobrinos, pues les dejé la elección a ellos.  Hicieron 3 rondas de votaciones y, al final, ganaron las croquetas por goleada.  Y es que...¿a quien no le gustan las croquetas?

Espero que os animéis a participar, que no os pueda la pereza (que yo entiendo que son un poco rollete de preparar) y que disfrutéis con ello que es, al fin y al cabo, lo más importante.  Podéis presentar vuestras propuestas hasta el último día del mes y publicar un comentario con el enlace a vuestra entrada en el blog de HEMC.

Yo, por mi parte, me he propuesto preparar varias recetas de croquetas este mes y las publicaré para compartirlas con vosotros.  A lo mejor encontráis en ellas el empujoncito y la inspiración que necesitáis.

¿Nos vemos en el HEMC #56?

3.7.11

Lubina al horno



La lubina es un pescado de carne blanca muy fina y apreciada.  Hoy en día la podemos encontrar en los mercados procedente de piscifactorías, a unos precios muy razonables y de buena calidad.  Si tenemos intención de comprarla, debemos asegurarnos que su carne se vea firme, que el color del vientre sea plata brillante, que las escamas se mantengan adheridas a la piel y que los ojos no estén hundidos.  Entonces tendremos ante nosotros una lubina fresca que aconsejo comprar para disfrutar de un plato tan delicioso como el que hoy os traigo. Uno de esos muchos de mi recetario familiar que quiero compartir con vosotros.


Necesitamos (para 4 personas)
  • 1 lubina de 1 kilo aproximadamente
  • 1 lata pequeña de tomate entero pelado
  • 1 cebolla
  • 2 dientes de ajo
  • 1/2 vaso de vino blanco seco
  • 1 limón
  • 1 guindilla roja seca
  • 1 cucharadita de perejil fresco picado
  • 6 cucharadas de aceite de oliva
  • Sal
  • 1/1 vaso de agua


Preparación

La lubina deberá de estar limpia.  Cuando la compremos, pediremos al pescadero que nos la prepare para asar al horno.

Pre-calentamos el horno a 200 ºC (arriba y abajo).

Salamos la lubina por dentro y fuera y la dejamos reposar 5 minutos dejando que la sal penetre a través de la piel.  Hacemos un par de cortes en uno de los lomos y colocamos en cada uno media rodaja de limón.


El resto del limón lo cortamos en gajos y lo reservamos para el momento en que sirvamos la lubina.

Pelamos la cebolla, la cortamos en juliana y cubrimos con ella una fuente para horno.

Escurrimos los tomates (reservamos el jugo que podremos utilizar para añadir a otras salsas)  y los troceamos en láminas de 1 cm de grosor.  Cubrimos la cebolla con el tomate y sazonamos.

Colocamos la lubina sobre las verduras y la regamos con 3 cucharadas de aceite y el vino.  La introducimos en el horno durante 25 minutos.  La lubina tenderá a secarse de modo que, trascurridos 15-20 minutos de horneado, le añadimos 1/2 vaso de agua y la regamos con el jugo que encontraremos en la fuente.

Mientras se hornea la lubina, pelamos y picamos finamente los ajos y cortamos la guindilla en trozos no muy pequeños (para que la podamos retirar fácilmente en caso de así desearlo).  En una pequeña sartén, calentamos 3 cucharadas de aceite y sofreímos el ajo, la guindilla y el perejil a fuego fuerte y con rapidez.


Cuando hayan transcurrido los 25 minutos de horneado de la lubina, vertemos el sofrito sobre ella y la horneamos 5 minutos más.

Sacamos la lubina del horno y la servimos rápidamente para que no pierda jugosidad.

La acompañamos con unas patatas a lo pobre o un arroz y...a disfrutarla :)