30.9.11

Empanadillas de crema pastelera


Madre mía qué rápido pasa el tiempo.  Si parece que fue ayer cuando  Ingrid y Alba, las chicas de Film and Food, nos proponían el reto para el mes de septiembre.

Una propuesta tan original como las anteriores a través de la cual nos animan a sacar al niño que llevamos dentro mediante la publicación de una receta de nuestra infancia.  Precioso ¿verdad?

En mi caso no ha sido fácil.  Son muchos los platos que me transportan a la niñez y mi abuela la culpable de ello.  Magnífica cocinera y estupenda repostera, recuerdo sus dulces como un placer para los sentidos. 

Quizás mi favorito fueran las croquetas de arroz con leche, pero estas ya las tengo publicadas (si quieres verlas pincha aquí) de modo que he tenido que buscar otra receta y me he decantado por estas empanadillas de crema.

A mí no me han quedado tan ricas como las de mi abuela.  Desgraciadamente no he podido contar con la receta (mi abuela ya no está entre nosotros para pasármela) de modo que, la que aquí os traigo, es mi versión.

Una versión que, clarísimamente, necesita mejorar así que yo me quedo con este reto hasta que consiga aquel sabor de mi infancia.  Espero no tardar mucho :)


Necesitamos
  • 250 ml de leche
  • 1 cucharadita de esencia de vainilla
  • 1 rama de canela
  • La piel de 1/2 limón
  • 2 o 3 cucharadas de azúcar
  • 1 yema de huevo
  • 1 cucharada de harina de maíz
  • 1 paquete de obleas
  • Azúcar glas
  • Canela en polvo
  • 1 huevo batido

Preparación

Preparamos primero una crema pastelera.

Para ello, en una pequeña cazuela calentamos 200 ml de leche junto con la esencia de vainilla, la rama de canela y la piel del limón (sin que llegue a hervir).

Mientras tanto, diluimos la harina de maíz en el resto de la leche.  Añadimos la yema del huevo y el azúcar.  Removemos bien para que se mezclen todos los ingredientes.  Incorporamos tres o cuatro cucharadas de la leche caliente a esta mezcla y removemos.
Añadimos a la leche caliente y cocemos a fuego lento sin dejar de remover hasta que espese.
Retiramos del fuego y dejamos enfriar antes de rellenar las obleas.

Pre-calentamos el horno a 200 ºC (turbo).

Extendemos las obleas y, sobre cada una de ellas, espolvoreamos una cucharadita de azúcar glas y canela al gusto.  Las aplastamos ligeramente con la palma de la mano.

Colocamos una cucharadita de crema pastelera en el centro de cada oblea y doblamos por la mitad, formando medias lunas.  Procuramos que no quede aire en el interior.  Sellamos los bordes con un tenedor para asegurarnos que el relleno no se salga al hornearlas.

Frotamos una bandeja de horno con una pastilla de mantequilla para engrasarla ligeramente.  Colocamos las empanadillas sobre la bandeja y las untamos con huevo batido.


Horneamos durante 10-12 minutos, hasta que veamos que han cogido un color dorado.

Retiramos la bandeja del horno y colocamos las empanadillas sobre una rejilla para que se templen.


Espolvoreamos con azúcar glas y servimos.

Las podemos tomar como postre, merienda, etc. aunque a mí, personalmente, como más me gustan es con un café después de comer.

Heaven !!!

28.9.11

Hojaldre de melocotón caramelizado



Hoy un postre fácil y sabroso.  Fácil si usamos masa de hojaldre ya hecha, claro, porque si nos ponemos a hacerla nosotros mismos entonces la cosa cambia.

Lo preparé este fin de semana para rematar una cena entre amigos y gustó muchísimo.  A mí lo que más me gusta de este tipo de postres es que los puedes hornear mientras cenas y, de este modo, lo tomas recién hecho, que es como más rico está.

Espero que a vosotros también os guste.


Necesitamos
  • 7 melocotones (aproximadamente 1,200 kg)
  • 185 grs de azúcar moreno
  • 150 grs margarina
  • 2 láminas de hojaldre
  • 1 huevo batido

Preparación

Pelamos los melocotones y los cortamos en trozos regulares lo más grandes posible.

En una sartén al fuego calentamos el azúcar hasta que se haga caramelo, sin dejar de remover.  Añadimos la margarina y los trozos de melocotón.  Mantenemos a fuego medio durante 10 minutos.

El caramelo solidificará ligeramente por lo que necesitaremos remover hasta que se reblandezca de nuevo y se mezcle bien con el resto de los ingredientes.

Subimos el fuego y cocemos durante 8-10 minutos más o hasta que los melocotones hayan absorbido casi toda la salsa.

Pre-calentamos el horno a 180 ºC (arriba y abajo).

Extendemos una de las láminas de hojaldre sobre una bandeja de horno espolvoreada de harina.  Untamos los bordes con huevo batido.

Colocamos sobre ella el melocotón, extendiéndolo sin que llegue a los bordes y, sobre el melocotón, la otra lámina de hojaldre.  Presionamos los bordes con un tenedor o doblamos hacia dentro para que no se nos salga el relleno.

Untamos el hojaldre con huevo batido y pinchamos la superficie con un tenedor por varios sitios.  Así dejamos salir el aire que hayamos podido atrapar.


Horneamos durante 15 minutos hasta que el hojaldre empiece a tomar color.

Servimos templado acompañado de nata líquida, crema pastelera clarita o una bola de helado de vainilla.

25.9.11

Toad in the hole



Al contrario de la creencia popular, Reino Unido es un país con una rica tradición culinaria.  Poco conocida de puerta afuera.

Quien piensa que en Reino Unido (o Inglaterra, como solemos decir erróneamente) se come mal está equivocado.  En su día yo lo estuve pero, después de vivir al suroeste de Londres durante 8 años, y tener familia política británica, mi concepción ha cambiado.

Que allí se puede comer mal no lo voy a negar pero no mucho peor que en España u otros muchos países si no tenemos ganas o no nos gusta cocinar.  Sin embargo, de 15 años a esta parte, la curiosidad culinaria de los británicos ha despertado y está provocando una revolución gastronómica a tener en cuenta.  Son numerosísimos los programas de cocina que se emiten semanalmente y muchos los cocineros que están alcanzando reconocimiento internacional: Rick Stein, Jamie Oliver, Delia Smith, Rachel Allen, Nigela Lawson, Gordon Ramsey, Anthony Warrel Thomson...y un largo etcétera.

Día tras día, el recetario tradicional de la cocina británica se enriquece y beneficia de las influencias que trae consigo la mezcla de culturas de su población.  Gentes de muchísimos otros paises se han asentado en las islas y, en los últimos años, la influencia de sus cocinas se ha dejado sentir.

Me gustaría contribuir a "limpiar" la mala imagen que tiene la cocina británica con esta nueva sección que hoy inauguro.  Poco a poco iré publicando recetas tradicionales, y no tan tradicionales, de su cocina que espero os gusten y os animéis también vosotros a cocinar.

La primera llega ya.  Con un nombre muy peculiar, Toad in the hole se traduciría, literalmente, como Sapo en el agujero.  Desconozco la conexión entre el nombre y el plato así que, si alguien le encuentra sentido, por favor que me lo cuente :)


Necesitamos
  • 2 huevos
  • 125 grs de harina de trigo
  • 200 ml de leche
  • 100 ml de agua
  • 1 cucharadita de mostaza dijon
  • sal y pimienta
  • 4 criollos
  • 4 blanquitos cocidos
  • 8 lonchas de jamón de Teruel
  • 2 cucharadas de aceite de oliva

Preparación

En un bol batimos los huevos, la leche, el agua, la harina y la mostaza.  Usamos las varillas eléctricas de montar la nata o las claras para que la mezcla coja aire y el resultado sea más esponjoso.  Dejamos reposar durante 15 minutos.

Pre-calentamos el horno a 220 ºC (arriba y abajo).

Retiramos la piel de las salchichas (este paso no es necesario pero a mí me gusta y, si tengo tiempo, lo hago) y las envolvemos en jamón.

Engrasamos una bandeja de horno profunda o una fuente con el aceite de oliva y la metemos en el horno duranteunos 3-4 minutos.  Cuando esté caliente la sacamos del horno, echamos la mezcla que tenemos reposando y colocamos las salchichas sobre ella.


Horneamos durante 25-30 minutos o hasta que tome color.  Si se tuesta demasiado antes de que haya transcurrido este tiempo, lo cubrimos con una lámina de papel de aluminio.

Lo podemos servir sólo o acompañarlo de una salsa de cebolla, zanahoria, vino, etc.

Notas:

22.9.11

Confitura de higos verdes


¡Madre mía qué popular es esta receta! 

En los últimos 3 o 4 días he visto varias recetas de mermelada de higos en varios blogs y me he estado pensando si publicar la mía o no.  Bueno, mi receta es de confitura así que, con esa excusa, continúo con mi plan inicial y la publico.  Y es que hace, por lo menos, un par de semanas que preparé esta confitura de higos verdes y tenía muchas ganas de enseñárosla.

Los/as que me leéis regularmente sabréis que este mes me he estrenado con las mermeladas y que he quedado enganchada sin remedio.  Una manera estupenda de asegurarnos el consumo de frutos de temporada durante el resto del año.

Me estrené con la mermelada de moras, repetí con la de ciruela y manzana y vuelvo a la carga con esta confitura que es una delicia.  Lo mismo nos vale para untar sobre pan tostado que para consumir como acompañamiento de un solomillo de cerdo u otras carnes.  Muy sabrosa.

Ah, pero la cosa no queda ahí.  Y es que esta es una confitura que sólo lleva 3 ingredientes y que no tiene complicación alguna en su preparación.

Os dejo con la receta para que podáis juzgar por vosotros/as mismos/as.

Necesitamos
  • 1 kg de higos verdes
  • 100 ml de vino blanco
  • 700 grs de azúcar

Preparación

Lavamos y cortamos los higos en cuartos.  Los hervimos a fuego lento junto con el vino blanco hasta que se evapore el alcohol (aproximadamente 40 minutos).  Añadimos el azúcar y continuamos cociendo a fuego bajo durante otros 40 minutos, removiendo de vez en cuando.

Si vemos que queda demasiado espesa, añadimos un poquito de agua y dejamos hervir 5 minutos más para que se integre bien.  Hay que tener en cuenta que, al enfriar, espesará bastante. 


Llenamos unos botes de cristal previamente esterilizados, dejando un dedo sin rellenar, y los cerramos hermeticamente.  Los colocamos boca abajo y dejamos así hasta que se enfríe la confitura (yo los suelo dejar toda la noche).  De esta manera se forma el vacío y los podemos guardar durante meses.

¡Feliz jueves!

20.9.11

Tartaleta de parrochas y queso


Nuestro Gato Cocinero está de aniversario y, para celebrarlo, nos ha puesto a todos a trabajar.  Este més Manu CatMan organiza un concurso la mar de gatuno y nos invita a publicar una entrada relacionada con los gatos.  Os dejo aquí el enlace por si os queréis informar de los detalles.

A mí lo primero que me vino a la cabeza cuando leí las bases del concurso fué la imagen de una sardina.  Siempre he relacionado las sardinas con los gatos por aquella canción infantil que nos cuenta la historia del señor don Gato quien, estando sentado en su tejado, caé del susto al recibir la noticia de su casorio con una gatita parda y al que el olor de las sardinas hace resucitar.

Con esta receta quiero participar en el concurso de Manu CatMan...¿tendrá los mismos efectos milagrosos que las sardinas de la canción?  Marramamiau, miau, miau,...que nos lo diga Manu.

Necesitamos
  • 1 paquete de masa quebrada
  • 1 cebolla
  • 1 puerro
  • 12 parrochas
  • 100 grs de queso rallado
  • 3 huevos
  • 200 ml de nata líquida o preparado vegetal para cocinar
  • 150 ml de leche
  • Aceite de oliva suave
  • Sal y pimienta
  • Harina
  • Papel de horno

Preparación

Retiramos las tripas y las espinas de las parrochas.  Las lavamos bajo un chorrito de agua fría, secamos con papel de cocina y reservamos.

Cortamos la cebolla y el puerro en juliana.

En una sartén calentamos un par de cucharadas de aceite.  Pochamos la cebolla y el puerro a fuego lento y con la sartén tapada durante aproximadamente 12-15 minutos, con una pizca de sal.  Transcurrido este tiempo, retiramos del fuego y dejamos templar.

Engrasamos una fuente para tartaletas y la espolvoreamos con harina.   Cortamos un círculo de papel de horno del mismo diámetro que la base de la fuente y lo colocamos cubriendo el fondo.

Extendemos la masa quebrada sobre la fuente de horno asegurándonos de que quede centrada y no se nos descoloca el papel de horno.  Cubrimos las base con la cebolla y el puerro.


Sobre la cebolla y el puerro colocamos las parrochas, con la parte estrecha de la cola en el centro de la fuente.


Cubrimos con el queso rallado.

Batimos los huevos junto con la nata líquida y la leche.  Vertemos esta mezcla sobre el queso rallado.

Doblamos los bordes de la masa hacia dentro procurando que quede espacio entre la masa y el relleno (éste aumentará de volumen en el horno y se integrara con la masa desapareciendo el hueco).


Horneamos en horno pre-calentado a 200 ºC (arriba y abajo) durante 45 minutos hasta que esté bien cuajada.

Si los bordes de la masa se doran antes de tiempo, cubrimos la tartaleta con una lámina de papel de aluminio para evitar que se queme.  Retiramos el papel 10 minutos antes del final para que el relleno también se dore.

Dejamos reposar 15-20 minutos antes de servir.


Acompañamos de una ensalada de brotes tiernos y...¡disfrutamos!


18.9.11

Pizza de cebolla roja, gorgonzola y pera



Whole Kitchen, es su propuesta salada para el mes de septiembre, nos invita a preparar un clásico de la cocina italana: la Pizza. 

Y yo, aprovechando la excusa, he querido rendir homenaje a mi amor por este plato dándole forma de corazon...ohhhhhh.

Y es que I love pizza!

¿Quién no?

La verdad es que no conozco a nadie que no le guste.  Su éxito radica en su versatilidad, lo que nos permite variar los ingredientes y adaptarlos a nuestros gustos.  Sencillo y seguro.

Yo he probado una nueva combinación de ingredientes que me ha encantado.  La repetiré seguro.


Necesitamos

Para la masa
  • 550 ml de agua templada
  • 2 cucharadas de azúcar
  • 25 grs de levadura fresca
  • 450 grs de harina de fuerza
  • 1 cucharada de sal
  • 300 grs de harina de trigo
Para la cobertura
  • 2 cucharadas de salsa de tomate
  • 1/4 cebolla roja cortada en juliana
  • 1 pera cortada de finas lonchas
  • Queso gorgonzola en pequeños trozos
  • 2 nueces picadas

Preparación

Mezclamos 175 ml de agua templada con el azúcar y la levadura.  Dejamos reposar la mezcla durante 10 minutos o hasta que empiece a burbujear.

En un bol grande formamos un volcán con la harina de fuerza.  Añadimos, en el centro, la mezcla de la levadura, el resto del agua templada y la sal.  Trabajamos la mezcla y, cuando se hayan incorporado bien todos los ingredientes, agregamos la harina de trigo.  Amasamos sobre una superficie lisa hasta conseguir una masa elástica (que se nos pegue ligeramente a los dedos pero podamos manejar sin dificultad).

Colocamos nuevamente la masa en el bol y lo cubrimos con un paño húmedo.  Dejamos reposar durante 40 minutos hasta que la masa doble su volumen.

Pre-calentamos el horno a 200 ºC.

Trabajamos la masa sobre una superficie lisa.  Necesitaremos espolvorear y/o añadir un poco más de harina de trigo para que no se nos pegue mientras la extendemos.

Una vez tengamos lista la base para la pizza, la trasladamos a una bandeja de horno espolvoreada con harina y la cubrimos con dos cucharadas de salsa de tomate.  Extendemos sobre ella la cebolla, la pera, el queso y las nueces.

Horneamos (arriba y abajo) durante 10-12 minutos.



Comer nada más sacarla del horno.  Enjoy!

14.9.11

Tarta sol



Hacía tiempo que no preparaba una de mis tartas.  Bueno, más bien debería decir "hacía tiempo que no publicaba una de mis tartas".  Y el caso es que en agosto celebramos el cumpleaños de mi güiri-marido y todavía tengo la receta de su tarta pendiente de publicación.  Oooops...sorry love!

Esta tarta la preparé para Kate, nuestra aupair de verano, quien cumplió años el 1 de septiembre durante su estancia en casa.  Enamorada de nuestro país, del sol y del color amarillo.

Una tarta de mouse de limón, cremosa y suave.

Para el mouse de relleno me inspiré en el blog Tomillo, laurel y otras cosas de comer en el que Carolina nos ha ido revelando los secretos de sus tartas en los últimos meses.  Un blog estupendo que, si no conocéis ya, recomiendo os paséis por el y le echéis un vistazo.  No tiene desperdicio.


Necesitamos (para un molde de 24cms)

Para la base
  • 275 grs de galletas tipo Digestive
  • 125 grs de mantequilla (a temperatura ambiente)
Para el relleno
  • 2 yugures griegos
  • 300 grs de queso crema
  • 200 grs de azúcar
  • 500 ml de nata para montar
  • 12 hojas de gelatina neutra
  • El zumo de 2 limones
  • La ralladura de 1 limón
  • Colorante amarillo
Para decorar
  • Azúcar de color amarillo
  • Chuches amarillas finas y alargadas
  • Gel para decorar (en tubo)
  • Lazos de colores

Preparación

Empezamos por la base.  Trituramos las galletas y las mezclamos con la mantequilla que habrá de estar a temperatura ambiente.  Trabajamos la mezcla con la punta de los dedos hasta que consigamos una mezcla homogénea.

Colocamos el anillo de un molde desmoldable de 24 cms sobre el plato en el que vamos a servir la tarta.  Extendemos la mezcla de la galleta y mantequilla por dentro, aplastando bien para que cubra toda la superficie.

Metemos en la nevera y dejamos enfriar.

Seguimos con el relleno.  Calentamos el zumo de limón junto con la ralladura, añadimos 8 gotas de colorante alimenticio amarillo y la gelatina.  Removemos hasta que se disuelva por completo y retiramos del fuego.  Dejamos atemperar pero sin que llegue a solidificar.

En un bol batimos el queso crema y lo mezclamos con los yogures y el azúcar, asegurándonos que los ingredientes quedan bien incorporados.

En otro bol montamos la nata.  Para que esto salga bien, la nata deberá de estar muy fría.  Yo la meto en el congelador, junto con el bol que voy a utilizar, durante 15-20 minutos antes de batirla.  Si la nata no montara, mete el bol en el congelador durante 15 minutos e intenta de nuevo.  Verás como empieza a espesar sin problema.

Mezclamos todo: limones y gelatina, yogures y queso y nata montada.  Removemos con cuidado y paciencia hasta que tengamos una masa homogénea en la que no se diferencien los ingredientes.

Vertemos esta mezcla sobre la base de la galleta y metemos nuevamente en la nevera hasta que enfríe y solidifique (unas 4 horas).  Si tenemos prisa podemos meter la tarta en el congelador y estará lista en un par de horas.

Una vez cuajada, desmoldamos la tarta.  Para ello pasamos un cuchillo afilado por los laterales de la tarta antes de abrir el cierre del anillo desmoldable.  De esta manera nos quedará una superficie lisa y más bonita visualmente (aunque luego la cubriremos parcialmente con cintas).


Pasamos ahora a la decoración.  Colocamos un anillo redondo de emplatar sobre la superficie de la tarta.  Lo rellenamos de azúcar de color amarillo.  Retiramos el anillo y colocamos las chuches alrededor a modo de rayos de sol.

Con el gel de decorar escribimos el mensaje que queramos.  También podemos hacerlo con chocolate fondant y la ayuda de una manga pastelera.  Yo escribí "home is where the sun is" - "el hogar está donde está el sol"....por eso de personalizar más la tarta.

Rodeamos la tarta con cintas de colores (en mi caso con los colores de la bandera de España para seguir con la temática de la tarta) y...voilá...ya tenemos la tarta terminada.


Ahora sólo nos falta disfrutarla :)

13.9.11

AIG 2011


Hace tres años que Bea, de El rincón de Bea, organizó el primer Amigo Invisible Gastronómico.  Por aquellos entonces eran pocos los blogs de cocina que existían y, por lo que he leído en las entradas de algunos de los blogs participantes, el evento resultó ser de lo más familiar.

Pero atrás quedaron esos tiempos y, en la actualidad, el panorama es bien distinto.  La blogosfera está a rebosar de personas que, como yo, tenemos un interés común y queremos compartirlo con los demás a través de nuestro pequeño espacio personal.

Con tanto blog gastronómico, organizar el AIG ha pasado de ser un juego a convertirse en una tarea de considerable calibre.  Sin embargo, a pesar del trabajo que acarrea, este año vamos a poder seguir disfrutándolo porque siempre hay alguien por ahí dispuesto a liarse la manta a la cabeza, a dedicarnos su tiempo, y a regalarnos su esfuerzo.  Este año, esta persona es Joanna, del blog Mis recetas bordadas, quien no sólo ha asumido la responsabilidad de su organizacíón sino que, además, nos anima a apuntarnos con la intención de superar los 250 participantes.

Y digo yo...¿se nos habrá vuelto loca la chica?  ¡Con el trabajo que esto debe suponer!

Bueno, gracias Joanna por organizar esta nueva edición del AIG.  Espero que alcances los 250 participantes...¡te lo mereces!

Y otras gracias a Carol, del blog Design with love, quien ha diseñado el logo del evento.

Esta es la primera vez que participo, aunque sabía del AIG por otros blogs.  Me hizo una ilusión enorme leer la entrada de Joanna en la que nos daba la noticia.  Me apunté al instante.  Tan "al instante" que...¡aparezco en segundo lugar en el listado de blogs participantes!

Estoy deseando saber para quién me tocará hacer de Amiga Invisible.  Espero que me lo ponga fácil.  Y hablando de ponerlo fácil, yo no voy a ser menos así que aquí van algunas ideas de las cosas que no tengo en mi cocina y que me vendría bien tener, o de las cosas que me gustan mucho y que, aunque ya tenga, no me importaría tener más.

No tengo
  • Termómetro de almíbar
  • Manga pastelera
  • Deshuesador de cerezas, aceitunas, etc
  • Varillas de mano pequeñas
  • Etiquetas para conservas caseras
  • Un chino (pero de los de pasar las salsas y purés...¡por si acaso!)
  • Moldes de hornear tartaletas con fondo desmontable
Me gustan
  • Los platos de servir grandes, pequeños (tipo cuenquitos, ramekins, etc)
  • Los manteles individuales
  • Las conservas
  • Los quesos
  • Los libros de cocina con muchas fotos (en Español o en Inglés)
  • Cualquier cosa que pueda utilizar como fondo para mis fotos

Bueno aquí paro porque esto se está empezando a parecer a las carta que escribía a los Reyes Magos cuando era pequeña.  En resumen, soy una persona fácil de contentar, de gustos sencillos y a quien le gusta de todo.  Así que, sea quien sea mi AI, espero haber podido ayudar.

Hasta pronto :)

12.9.11

Mermelada de ciruela y manzana



Antes de entrar en la receta de hoy (sigo con las mermeladas) quiero daros las gracias por los mensajes que me habéis dejado deseándome un feliz viaje a Inglaterra.  He pasado unos días estupendos, visitando familiares y haciendo un poco de turismo, y he desconectado de todo.  Lo único un "poco peor" ha sido el tiempo que no nos ha traído más que lluvia, lluvia y más lluvia pero...¡qué se puede esperar de esas tierras!

Me he dado un paseo rápido por vuestros blogs para ver lo que habéis estado cociendo estos días.  Pero sólo he tenido tiempo de eso, de entrar y salir rápidamente, aunque he podido ver que casi tod@s estáis de vuelta de las vacaciones y muy metid@s en faena.

Y yo no voy a ser menos.  Aunque mi incorporación sea tardía...aquí estoy para quedarme :)

Como ya os dije en mi entrada sobre la mermelada de moras, las conservas son (o han sido) una de mis asignaturas pendientes.  He querido hacerlas desde hace tiempo.  Y ahora que me he lanzado, comenzando por el mundo de las mermeladas, no hay quien me pare.

La mermelada de ciruela nunca ha sido una de mis favoritas.  Yo suelo decantarme más por las de cítricos y las de frutos rojos.

Las ciruelas, a pesar de gustarme muchísimo frescas, no me convencen en mermelada.  O debería decir "no me convencía" porque, os aseguro y está mal que yo lo diga, que esta receta está exquisita.  La combinación de ciruela y manzana es maravillosa, todo un descubrimiento.  Aunque lo mejor es el sutil punto a canela que le aporta una simple rama al añadirla a la cocción.

A todos aquellos, que como yo tampoco sois especialmente amigos de la mermelada de ciruela, os animo a probar a hacerla.  No os defraudará.


Necesitamos
  • 1 kilo de ciruelas (yo usé la variedad verde)
  • 1/2 kilo de manzanas,
  • 750 grs de azúcar
  • 1 limón
  • 1 rama de canela

Preparación

Pelamos las ciruelas.  Para ello las sumergimos en agua hirviendo durante 30 segundos, las escurrimos y comenzamos la tarea.  Retiramos la semilla y las introducimos en una cacerola.

Pelamos y cortamos las manzanas en trozos no muy pequeños, retirando las semillas y el corazón.  Las introducimos en la cacerola junto con las ciruelas.

Cocemos a fuego lento, tapado, durante 15 minutos, removiendo de vez en cuando.  No se pegarán a la base de la cacerola porque sueltan su propio jugo.

Mientras tanto, rallamos la piel del limón y lo exprimimos.

Transcurridos los 15 minutos, retiramos la fruta del fuego y la trituramos en la batidora eléctrica.  Añadimos el zumo y la ralladura del limón, la rama de canela y el azúcar.



Ponemos nuevamente al fuego y lo cocemos lentamente durante 35 minutos, removiendo de vez en cuando.

Llenamos los botes previamente esterilizados y los cerramos herméticamente.  Colocamos los botes boca abajo hasta que se enfríe la la mermelada (yo los dejo así toda la noche).

Nota:
  • Con estas cantidades se obtienen cinco tarros de mermelada (uno de ellos pequeño).

2.9.11

Mermelada de moras


Llevo un par de meses decidida a no dejar pasar la oportunidad de estrenarme con las conservas.  En casa solemos desayunar pan tostado con mermelada y me atraía muchísimo la idea de dejar de comprarla y prepararla yo solita.  Y es que no hay mayor placer gastonómico que comer lo que uno prepara con sus propias manos.
Mi madre hace una mermelada de moras que quita el hipo.  Todos los años por estas fechas y mientras mis padres dan sus paseos por el campo, se dedican a coger moras.  Este año les pedí que cogieran unas poquitas más para que probara yo también a hacerla.

Y eso hicieron ellos.  No sólo cogieron moras para mí, sino que además me las trajeron a casa.  Un lujo.  Y un amor de padres que cogieron, ni más ni menos, que dos kilos de moras.  Con uno de ellos me estreno en el mundo de las mermeladas con esta receta.  Muy rica de sabor aunque ligeramente líquida (cosa que se aprecia en las fotos).  Creo que mi fallo fue no secar las moras después de lavarlas.  Aunque quizás con unos minutos extra de cocción podría haber compensado el exceso de líquido.

En fin, probaré con el otro kilo que tengo en el congelador en espera de destino.

Como dicen los ingleses "practise makes perfect" (la práctica lleva a la perfección).  Aunque yo me conformo con mejorar...eso de la perfección lo dejo para otros que supone mucho estrés :)



Necesitamos
  • 1 kilo de moras
  • 400 grs de manzanas
  • 1/2 kilo de azúcar
  • Zumo de 2 limones

Preparación

Lavamos las moras bajo un chorrito de agua tibia.  Escurrimos y secamos (cosa que no hice y deberia de haber hecho) con papel absorbente de cocina.

Pelamos las manzanas y las cortamos en ocho trozos cada una.  Retiramos el corazón y las pepitas.

En una cacerola, mezclamos la fruta con el azúcar y el zumo de limón.  Cocemos a fuego lento durante 20 minutos mientras removemos suavemente.

Pasado este tiempo, retiramos la cacerola del fuego.  Pasamos los trozos de manzana al vaso de la batidora y los trituramos.  Los devolvemos a la cacerola y la volvemos a poner al fuego 5 minutos más sin dejar de remover.



Rellenamos los tarros que habrán sido esterilizados previamente, dejando un dedo vacío.  Los cerramos herméticamente y los dejamos enfriar, boca abajo, durante 12 horas.

Notas:
  • Hay muchas maneras de esterilizar los botes.  Yo los hiervo durante 15 minutos, tapas incluídas, y los dejo secar, boca abajo, sobre un trapo limpio.
  • Es importante que las tapas no presenten arañazos ni abolladuras.  Si este es el caso, o tenemos dudas, lo más prudente es deshecharlas.
  • Con estas cantidades llené cinco botes de mermelada.

1.9.11

Montadito de calabacín y queso de cabra


Me encantan las recetas fáciles, sanas y sabrosas.  Si además son rápidas y fáciles de preparar ya no busco más.  Quedan incorporadas a mi recetario de manera inmediata.  Como ha ocurrido con este montadito que vi en la revista de Caprabo de este verano.  Amor a primera vista.  ¡Y es que lo tiene todo!

¿Os animáis a probarlo?


Necesitamos
  • 1 calabacin
  • 1 rulo de queso de cabra pequeño
  • 1 cucharada de miel
  • 1 cucharada de vinagre balsámico de Módena
  • 1 cucharada de salsa de soja
  • 2 cucharadas de aceite de oliva virgen

Preparación

Lavamos y cortamos el calabacín en ruedas de aproximadamente 1 centímetro.

Cortamos el queso en medallones, la mitad de cantidad que de ruedas de calabacín.  Es decir, si del calabacín nos han salido 12 ruedas pues cortamos 6 medallones de queso de cabra.

Preparamos una salsa con el resto de los ingredientes, mezclándolos bien, con la que pincelamos los calabacines por una cara.

En una sartén caliente, colocamos los calabacines y los marcamos durante 2 minutos (la parte con la salsa hacia abajo).  Pincelamos la parte de arriba y, transcurridos los 2 minutos, les damos la vuelta y los dejamos dorar por la otra cara dos minutos más.

Retiramos los calabacines de la sartén y armamos los montaditos intercalando una rueda de queso entre dos de calabacín.


Tómalo caliente o frío, como aperitivo, guarnición o incluso como un primer plato.  Versátil ¿verdad?