31.12.11

Feliz 2012



Deseando que paséis una feliz noche y que el año que entra os traiga mucha suerte, salud, amor, amistad y alegría...como tenéis todos bien merecido.

¡Besos a tod@s!

29.12.11

GRACIAS con MAYÚSCULAS

Hoy quiero a hacer un parón en el descanso que me estoy tomando estas fiestas.

Un parón corto y breve para daros gracias a tod@s los que habéis dado vuestro voto a la receta tarta abizcochada de chocolate y remolacha con la que he participado en el concurso de HuerCasa.

Vuestros votos me han colocado entre las 15 recetas más populares del concurso...las cuales has sido valoradas por el jurado...quien ha decidido otorgarme el premio al Mejor Blog.

Esto es lo que han publicado en su web:

Un blog muy completo, además de compartir recetas originales y con una cuidada presentación, su blog aporta orden y y facilita la navegación entre sus contenidos. Puedes encontrar un menú con los diferentes apartados de la web, el índice de recetas está clasificado alfabéticamente, lo que agiliza mucho el encontrar la receta que se busca. La autora del blog, a través de sus comentarios y sus recetas desprende su gran afición culinaria. Todas sus recetas son comentadas, sus seguidores, que estamos seguros que van a ir en aumento la aprecian y valoran su trabajo.

Pero yo no he sido la única ganadora.  El concurso incluía otras categorías y estas son las personas que las han ganado:


Desde aquí mi más sincera enhorabuena a Cristina, Ana y Lorena.  Sus premios han sido bien merecidos y os recomiendo que visitéis sus blogs para comprobarlo por vosotr@s mism@s.

Este premio llega en el momento perfecto y me llena de felicidad...espero que me llene también de fuerzas para retomar el blog después de las navidades y volver con más y originales recetas :)

¡Muchas gracias de nuevo a tod@s!

22.12.11

Feliz Navidad


Ultimamente no llego a nada.  Estoy falta de tiempo, me organizo mal, me vence la desgana y no tengo ni fuerzas para analizar el porqué de todo esto.

Necesito desconectar unos días y, así como me tomo unas vacaciones de trabajo, también me las tomo de blog y cuelgo el cartel de "cerrado por descanso".

Las navidades se me presentan como una oportunidad de oro para hacerlo.  Nos vamos unos días a Inglaterra (de hecho estaré volando hacia ella cuando esta entrada se publique) a celebrarlas con mi familia y me voy a dedicar a ellos.  Única y exclusivamente a ellos.

No publicaré en las próximas dos o tres semanas, pero si que me pasaré por vuestros blogs para leeros sin prisas, con tranquilidad y dedicándoos tiempo, ese tiempo que tanto me ha faltado en estos últimos meses.


Pero no quiero irme sin desearos a todos unas felices fiestas, de todo corazón, y enviaros mis deseos de que el nuevo año sea generoso con todos vosotros.

¡Hasta pronto amigos!


21.12.11

¡Nos volvimos a reunir!


Hace unos meses, el 1 de octubre para ser más exacto, un gran número de blogueros y blogueras tuvimos la gran suerte de reunirnos en Madrid.  Detrás de todo aquello estuvo Tito quien se movió como un profesional para organizar la gran kedada y logró reunir a alrededor de 40 personas.

Aquel encuentro tan multitudinario nos dejó a much@s con ganas de más.  Eramos tantos que no dio tiempo a hablar con todos y nos despedimos con el compromiso de organizar una nueva quedada para resarcirnos.

Y eso hicimos.

El pasado viernes, un grupo más reducido de blogueras madrileñas, nos reunimos para cenar, charlar, beber, charlar más, reirnos y seguir charlando.

Lo pasamos genial y tuvimos la oportunidad de conocernos un poco mejor, al ser menos la situación se hizo más manejable.  Hemos conseguido calmar un poco esas "ganas de más" con las que nos quedamos el 1 de octubre.  Pero sólo un poco ¡eh! porque, de nuevo, nos despedimos con un nuevo compromiso de vernos.  Y es que hubo muchas personas que no pudieron asistir por ser unas fechas difíciles así que, por ellas principalmente, hemos quedado en volver a vernos una vez pasadas las navidades.

Aquí os dejo unas fotos (disculpas por la calidad pero las tomé con el móvil) para que nos conozcáis un poquito mejor:


Nieves y Elena de La cajita de nieveselena


Sofía Aurora de Mil ideas mil proyectos
Margarida de Acibechería
y...¡Nieves nuevamente! (cómo chupa cámara, jeje)




Saludos y ¡¡¡ hasta la próxima !!!

19.12.11

Afghan biscuits de Blaukitchen



De siempre mi familia me ha llamado "monstruo de las galletas".  Mi pasión por las galletas me acompaña desde que mi memoria alcanza a recordar.  Siempre cuentan mis padres que, durante unas vacaciones de verano, desaparecí sin más.  Después de un buen rato buscándome por el jardín de nuestra casa y sus alrederores, me encontraron en la casa de los vecinos, sentada en el suelo de la cocina, comiendo galletas a dos carrillos, más feliz que una perdiz y sin el más mínimo atisbo de culpabilidad.

Lo cierto es que no recuerdo cómo me colé en otra casa, supongo que la verja del jardín estaría abierta y que aprovecharía la oportunidad para colarme.  Tampoco recuerdo cómo llegué hasta la cocina ni cómo sabía dónde guardaban nuestros vecinos sus galletas.

¿Sería que esa pasión por las galletas aguzó mi instinto? (jejeje)

Con los años mi amor por las galletas no ha hecho sino crecer, y al mismo ritmo que ha crecido la variedad que ahora podemos encontrar.  Es increíble la cantidad de tipos que hay en la actualidad: galletas de fibra, con frutas, con frutos secos, con cobertura de chocolate negro, blanco, con relleno de chocolate, con canela, de mantequilla, etc.

Si alguien me hubiera avisado de ello...¡no estoy segura de que mi corazoncito de niña hubiera podido resistir tal emoción!

Después de esta introducción os podréis imaginar la ilusión tan enorme que me hizo leer que el reto de este mes de Film and Food giraba en torno al mundo de las...GA-LLE-TAS.  "Yupieeeee" pensé instantáneamente, aunque la ilusión fue más bien inicial porque, a pesar de ser tan galletera, nunca me he metido de pleno en el arte de prepararlas.  Y eso se ve claramente en mi blog en el que sólo tengo unas galletas de mantequilla publicadas y unos meinis (o pan de mej).  Y es que no he hecho mucho más.

Alguna vez me he lanzado a preparar las tradicionales chocolate chip cookies pero de ahí no pasa mi experiencia en este campo.  No tengo recetas de galletas de modo que, cuando Alba e Ingrid nos propusieron elegir entre "intercambio de galletas" o "intercambio de recetas" me costó decidirme.  Y es que no me veía encajada ni en una cosa ni en la otra pero, al final, opté por el "intercambio de recetas".

Este "intercambio" me ha tocado hacerlo con Marina, del blog Blaukitchen, a quien no conocía y con quien he encajado a la perfección desde el primer correo intercambiado.  Marina no sólo es una cocinera excelente, como nos muestra en su blog, sino una persona amable, divertida, activa, amena, flexible, sociable y entrañable.  Durante estas últimas semanas nos hemos ido conociendo mejor y he disfrutado enormemente de ello.

Alba, Ingrid...mil gracias por este maridaje tan estupendo que habéis hecho.  No podría haber funcionado mejor :)

Bueno, voy a ir al grano que para lo que realmente estoy hoy aquí es para hablaros de la receta que Marina me pidió que hiciera:  las afghan biscuits o galletas afganas. 

Marina me envió la receta del libro de Martha Swift y Lisa Thomas "The Primrose Bakery Book" en el que nos cuentan que son las galletas favoritas de los australianos.  Sin embargo, yo he curioseado un poco por internet y también he leído, en Wikipedia, que son las galletas tradicionales de Nueva Zelanda.

Al margen de la polémica sobre su origen, estas galletas son deliciosas, fáciles y rápidas de preparar así que no hay excusa para no encender el horno y darse un capricho.

¿Os cuento cómo?


Necesitamos
  • 200 grs de mantequilla (temperatura ambiente)
  • 75 grs de azúcar moreno
  • 185 grs de harina de trigo tamizada (en la receta original son 175 grs)
  • 25 grs de cacao en polvo
  • 50 grs de corn flakes
Para la cobertura
  • Icing de chocolate (lo compré en Lidl)
  • Nueces (peladas y partidas por la mitad)

Preparación

Pre-calentamos el horno a 160 ºC (función turbo) o 180 ºC (horno convencional, arriba y abajo).

Aplastamos la mantequilla con un tenedor y le añadimos el azúcar.  Removemos hasta que se haya incorporado.

A continuación, añadimos la harina y el cacao.  Removemos nuevamente hasta que tengamos una mezcla homogénea.

Por último, añadimos los corn flakes y removemos hasta que se hayan incorporado a la mezcla.

Con las manos tomamos pequeñas cantidades de la mezcla y las colocamos sobre una bandeja de horno cubierta con papel vegetal.  Aplastamos ligeramente.  Debemos dejar espacio entre ellas porque, con el calor, se expanden y no queremos que se nos junten unas con otras.

Horneamos durante 12-15 minutos.

Dejamos templar en la misma bandeja de horno antes de transferirlas a una rejilla para que endurezcan.

Una vez frías pasamos a cubrirlas con el chocolate y, seguidamente, las coronamos con un trozo de nuez.

Estas galletas están ricas con y sin cobertura.  De hecho, antes de las galletas que os muestro en las fotos, hice dos hornadas más que no pude llegar a cubrir con chocolate por desaparecer demasiado rápido.  Ay mis hijos...si es que lo llevan en los genes, jejeje.

15.12.11

Risotto de remolacha



Posiblemente muchos de vosotros sabréis que participo en el concurso ¡Vida la vida sana! Cocinando con remolacha, convocado por  HuerCasa, con mi receta de Tarta abizcochada de chocolate y remolacha.

Las votaciones ya están en marcha y hay propuestas interesantes en el concurso.  Os animo a que os paséis por la página de Facebook de HuerCasa para verlas todas y que votéis la que más os guste (no olvidéis que la mía es la tarta abizcochada de chocolate y remolacha, jajaja).  Pinchad en este enlace para ir a la página de entrada de Facebook, meted vuestro nombre de usuario/contraseña y veréis todas las propuestas presentadas hasta la fecha (la tarta está en la segunda página).  Se permite votar más de una receta pero no se puede dar más de un voto a la misma receta. 

Si eres de los que me ha dado tu voto o me lo va a dar, desde aquí mi más sincero agradecimiento (muac, muac, muac...).  Y si no lo eres pues también, os aseguro que no pasaréis a formar parte de mi lista negra...jajaja...que la vida ya nos lanza sus reveses en cuanto nos descuidamos como para añadir yo uno más por una tontería.

Bueno, después de esta breve campaña de promoción, creo que debería pasar a contaros algo sobre este arroz que nació de la necesidad de consumir la remolacha que compré para hacer la tarta de la que ya os he hablado.  Como me pasé un poco (o más bien un mucho) con la cantidad (me sobraron 3 remolachas) no tuve más remedio que buscar alguna receta alternativa en la que usar este ingrediente.  Habiendo hecho ya una receta dulce quise variar y utilizar la remolacha en una salada.

A mi güiri-marido y a mí nos encantó.  Los niños lo miraron con interés pero no el suficiente como para decidirse a probarlo (y es que ese color cuando tienes 10 y 12 años no resulta muy atractivo).  De lo que dieron buena cuenta fue de los crujientes de parmesano, de los que no dejaron muchos para acompañar el risotto.

¿Y tú? ¿Te animarías a probarlo?


Necesitamos
  • 500 grs de remolacha cruda
  • Aceite de oliva extra virgen
  • 1 cucharada de vinagre balsámico
  • 1 cebolla pequeña (picada finamente)
  • 250 grs de arroz para risotto (arborio o carnaloni)
  • 150 ml de vino blanco seco
  • 700-750 ml de caldo de pollo
  • 75 grs de queso parmesano rallado
  • 25 grs de mantequilla (cortada en dados)

Preparación

Hervimos la remolacha en abundante agua durante 30-40 minutos.  Escurrimos y esperamos a que se enfríe antes de pelarla, para lo que recomiendo utilizar guantes de látex (a no ser que nos apetezca lucir los dedos y las uñas de color rosa durante unos días).

Dividimos la remolacha en dos.

Con una de las dos mitades hacemos un puré.  Trituramos la remolacha con una batidora eléctrica, añadiendo una cucharada de aceite de oliva extra virgen, sal y pimienta.

Cortamos el resto de la remolacha en dados (o gajos) que depositamos en un cuenco, salpimentamos, rociamos con una cucharada de aceite de oliva extra virgen y una cucharada de vinagre balsámico.  Mezclamos bien y colocamos sobre una bandeja de horno.  Asamos en horno pre-calentado a 160 ºC (función turbo) o 180 ºC (horno convencional arriba y abajo) durante 30 minutos.


Mientras asamos la remolacha vamos preparando el risotto.

Ponemos el caldo en una cacerola y lo mantenemos caliente.

Calentamos un par de cucharadas de aceite de oliva en una cacerola de base gruesa y pochamos la cebolla durante 7-8 minutos o hasta que esté blanda pero no dorada.  Salpimentamos.

Añadimos el arroz y removemos durante un par de minutos.  A continuación añadimos el vino y continuamos removiendo hasta que se haya evaporado (unos 2 minutos).  Entonces, con un cazo, vamos añadiendo el caldo poco a poco y sin dejar de remover.  Esperando a que el arroz absorba el caldo antes de añadir un cazo más.  Así hasta que se no tengamos más caldo que añadir.

Retiramos el risotto del fuego y añadimos la mantequilla, el puré de remolacha, el queso parmesano y la remolacha asada.  Removemos para mezclar bien todos los ingredientes.

Servimos el risotto con unos crujientes de parmesano.

14.12.11

Mince pies



Estos días la blogosfera está repleta de recetas navideñas, a cual más original y rica.  Es raro el día que no me encuentro con alguna mientras echo un vistazo rápido a los blogs que sigo (y digo rápido porque, últimamente, no tengo tiempo para más).

Hoy yo también me uno a esta tendencia navideña con una aportación curiosa.  Una receta más con la que engordar la sección de cocina británica de este blog: los mince pies.  Unos deliciosos pastelitos dulces típicos de la navidad.  Si tenéis la suerte de visitar las Islas Británicas en esta época del año los veréis por todas partes.

Los mince pies se elaboran con una masa denominada "flaky pastry", una masa a medio camino entre la quebrada y el hojaldre, y se rellenan de mincemeat, una mezcla de frutas, licores, especias y sebo de vaca.  La mincemeat se puede elaborar en casa aunque, en mi caso, usé mincemeat en conserva.  Tuve la suerte de poder encargar un bote a una de mis hermanas que visitó Inglaterra hace un par de semanas y me hizo el recado a la perfección trayéndome un bote enorrrrme.

La masa la elaboré siguiendo la receta del libro uno de la colección How to cook de Delia Smith quien nos da las pautas básicas para su elaboración:
  1. Tamizar la harina desde una buena altura para que caiga con suavidad y atrape la mayor cantidad de aire posible.
  2. Rallar gruesamente la mantequilla mientras está casi congelada.  Si está blanda no se podrá rallar.
  3. Respetar el tiempo de reposo y enfriado de la masa.
  4. Hornear a temperatura alta para conseguir un resultado crujiente y ligero. 
Si no encontráis la mincemeat, podéis rellenar estos pastelitos de compota de manzana, mermelada, membrillo, cabello de ángel, uvas pasas y piñones o cualquier otra cosa que se os ocurra.  Los adaptais a vuestro gusto y seguro que están igual de ricos.


Necesitamos (para 12 mince pies)
  • 110 grs de mantequilla
  • 175 grs de harina de trigo
  • 1 pizca de sal
  • 2 cucharadas de agua fría
  • 400 grs de mincemeat
  • Aceite de girasol
  • 1 huevo batido
Además
  • Moldes para magdalenas de 6,5 cms de diámetro

Preparación

Envolvemos la mantequilla en papel de aluminio y la colocamos en el congelador durante 40 minutos.

Transcurrido este tiempo, tamizamos la harina y la sal sobre un cuenco amplio.  Sacamos la mantequilla del congelador, retiramos el papel de aluminio y la rallamos dejándola caer sobre la harina.

Con ayuda de un cuchillo de metal, removemos lentamente envolviendo la mantequilla en la harina.

Añadimos dos cucharadas de agua y continuamos removiendo con el cuchillo.

Cuando el agua se haya incorporado bien, mezclamos los ingredientes con los dedos y terminamos amasando ligeramente con las manos hasta que obtengamos una masa homogénea que se separe de los bordes del cuenco con facilidad.

Envolvemos la masa en papel transparente y la reservamos en la nevera durante 30 minutos.
  

Pre-calentamos el horno a 220 ºC.

Untamos los moldes con una fina capa de aceite de girasol para evitar que la masa se nos pegue al hornear los mince pies.

Sacamos la masa de la nevera y la extendemos, con ayuda de un rodillo, sobre una superficie enharinada hasta obtener una lámina fina.

Cortamos 12 círculos de 11 cms de diámetro y otros 12 círculos de 6 cms con un cortador, un vaso, taza o cualquier otro objeto similar.

Cubrimos la base de los moldes con los círculos de masa grandes y rellenamos cada uno de ellos con una cucharadita de mincemeat.

Colocamos los círculos de masa pequeños sobre el mincemeat y los unimos con el borde de la masa base, pellizcando ligeramente para sellar los pasteles y que no se salga el relleno durante el horneado.

Untamos la superficie de los pasteles con huevo batido, hacemos tres o cuarto pequeños cortes con la punta de un cuchillo afilado y los horneamos durante 15 minutos. 

Estos pasteles se sirven tibios, espolvoreados con azúcar glas y regados con un chorrito de nata líquida.

12.12.11

Pastel mediterráneo



Ultimamente he publicado muchas recetas dulces y corro el peligro de que este blog se vuelva empalagoso.  No es que me moleste la cosa, no.  De hecho soy una golosa empedernida que se pirra por los dulces pero me gusta mantener un equilibrio en mis publicaciones.  O al menos eso intento, porque creo que las recetas dulces de mi blog ganan por goleada a las saladas.

Dicho esto, y con intención de cambio, hoy os traigo una receta salada que es perfecta, acompañada de una ensalada, para una cena o una comida ligera.

Rápida de preparar, con ingredientes básicos y la mar de sana.  ¿Te vas a resistir a probarla?


Necesitamos
  • 1 lámina de hojaldre
  • 250 grs de queso de cabra (rulo)
  • 2 puerros
  • 2 berenjenas
  • 3 tomates maduros
  • 25 grs de mantequilla
  • 3 cucharadas de aceite de oliva suave
  • Sal
  • Hierbas provenzales
  • Harina

Preparación

Cortamos en rodajas los puerros limpios y, en una sartén, los salteamos en la mantequilla durante 10 minutos.  Si se pegan a la base de la sartén añadimos un par de cucharadas de agua.  Salamos.

Pelamos las berenjenas y las cortamos en ruedas de 1 cm aproximadamente.  Las salamos , untamos con aceite y las colocamos bajo el grill del horno durante 3-4 minutos.  Transcurrido este tiempo, volteamos las ruedas de berenjena, las untamos con aceite nuevamente y las colocamos bajo el grill otros 3-4 minutos.

Mientras tanto, cortamos los tomates y el queso en rodajas y los reservamos.


Espolvoreamos una fuente de horno con harina y la cubrimos con el hojaldre.  Pinchamos la base con un tenedor, la cubrimos de papel vegetal y judías que sirvan de peso.  Horneamos a 200 ºC (arriba y abajo) durante 10 minutos.

Una vez horneado el hojaldre lo cubrimos con capas de puerro, berenjena, queso y tomate.

Salamos, espolvoreamos con hierbas provenzales y horneamos de nuevo durante 25 minutos a 200 ºC.

Dejamos reposar unos 10-15 minutos antes de servirlo para evitar que se nos desmorone.

Bon appétit :)

9.12.11

Lemon curd



Lemon curd o cuajada de limón.  Como prefiráis llamarlo.  De cualquier manera esta crema es una delicia.  De una textura suave y un sabor ligeramente ácido, el lemon curd es uno de los dulces más populares del Reino Unido.

Recuerdo la primera vez que lo probé.  Mmmmm, ¡madre mía lo que me gustó!

Me remonto al año 1991.  Lo pasé estudiando inglés en Bradford, una pequeña ciudad situada en West Yorkshire al norte de Inglaterra.  Aquel fue un año mágico, especial y muy entrañable.  Un año de descubrimientos que cambió el rumbo que, por aquellos entonces, había tomado mi vida.  Tanto que, aunque regresé a España, después de dos años (con muchas idas y venidas a Inglaterra intentando encontrar trabajo allí), terminé trasladándome definitivamente a Londres para quedarme siete añitos más.

Hacerse con un bote de lemon curd mientras vivía en Inglaterra era de lo más fácil.  Por aquellas tierras hay muchas marcas que la comercializan y es tan popular como lo puede ser la mermelada de fresa en España así que, siempre que venía a Madrid a visitar a mi familia, traía algún bote.  A mi madre le encanta y aquí no era fácil encontrarla.  Y si la encontrabas era a un precio bastante elevado.

Hoy por hoy las cosas han cambiado y, aunque no es como la mermelada de fresa, se ve por muchos sitios.

A pesar de ello, durante tiempo he tenido el capricho de preparar mi propia lemon curd y hoy vengo a quitármela...¿os cuento cómo?

Necesitamos
  • 6 limones
  • 500 grs de azúcar glas
  • 250 grs de mantequilla
  • 6 huevos batidos

Preparación

Lavamos los limones, los rallamos y los exprimimos.  Reservamos la ralladura y el zumo.

En una cacerola, a fuego lento, derretimos la mantequilla.  Añadimos los huevos batidos y removemos.

Añadimos el azúcar glas, el zumo y la ralladura de los limones.  Removemos hasta que todos los ingredientes se hayan integrado y obtengamos una mezcla espesa.

Rellenamos los tarros previamente hervidos (así como las tapas) durante 10 minutos.  Inmediatamente los tapamos con fuerza y los colocamos boca abajo para que se forme el vacío hasta que se hayan enfriado (normalmente yo los tengo toda la noche).

Guardamos en un lugar oscuro y frío (yo los metí en la nevera) durante 30 días.  Pasado este tiempo ya está lista para cosumir.


Una vez abiertos los botes, guardar en la nevera y consumir en el transcurso de una semana.

6.12.11

Terrina de membrillo y queso con salsa de hierbabuena


No se si os pasa a vosotros pero para mí hay dos categorías de libros de cocina.

Por una lado, esos pequeños libros que pasan a ocupar un lugar importante en nuestras cocinas.  Auténticas joyas que nos demuestran que no es necesario pagar mucho para contar con una recopilación de buenas recetas.

Por otro, están los libros que nos venden como grandes e indispensables, que vemos en los escaparates de todas las librerías y que nos meten por los ojos a la primera de cambio.  Libros que, no siendo malos, nos aportan poco y terminan siendo meros objetos decorativos en las estanterías de nuestras cocinas.

En mi casa hay un poco de todo.  A lo largo de los años he ido comprando muchos libros, otros me los han regalado o me los han pasado mis padres.  Así que tengo libros de cocina de todo tipo: viejos, nuevos, con fotos, sin ellas, de cocina regional, internacional, etc.  De vez en cuando me gusta echarles un vistazo y refrescarme la memoria sobre las recetas que contienen.  Este ha sido el caso del libro del que ha salido la receta de hoy: un archivador de recetas coleccionables que regalaba El País y que mi padre, en su día, guardó semana a semana.

Hace un par de semanas lo estuve ojeando.  Buscaba encontrar un postre sencillo con el que rematar una cena de amigos en casa y me llamó la atención esta terrina.  Tenía mucho dulce de membrillo en la nevera al que dar salida (este año he hecho cantidades industriales y, a pesar de haber regalado mucho, todavía tenía 4 o 5 barras) así que decidí dar buena cuenta de ellas preparando este postre que hizo las delicias de todos los comensales...espero que las vuestras también :)

Con estas cantidades tendremos para unas 10 personas.

Necesitamos (para un molde de 25 x 11 cms)
  • 1 kg de dulce de membrillo (receta casera aquí)
  • 175 grs de queso crema
  • 1 vaso de nata líquida para montar
  • Zumo de 1 limón
  • 3 cucharadas de azúcar glas
  • Aceite de girasol
Para la salsa de hierbabuena
  • 3 yemas
  • 4 cucharadas de azúcar
  • 300 ml de leche
  • 1 manojo de hierbabuena (o menta)

Preparación de la terrina

Con la batidora eléctrica, montamos la nata (que debe estar muy fría).  Cuando se empiecen a marcar las varillas, añadimos el azúcar glas y batimos durante un par de minutos más.

Mezclamos la nata con el queso crema y el zumo de limón.  Removemos hasta que se integren todos los ingredientes.

Untamos un molde rectangular con una pizca de aceite de girasol, retiramos el exceso con papel de cocina absorbente.

Cortamos el dulce de membrillo en tiras finas a lo ancho y cubrimos la base del molde con ellas.  Sobre el membrillo extendemos una capa de la crema de queso.  Colocamos otra capa de membrillo, otra de crema de queso, y así hasta terminar con una capa de membrillo.

Dejamos enfriar en la nevera durante, al menos, 8 horas antes de consumirlo (yo lo tuve 24 horas).


Preparación de la salsa

Hervimos la leche con la hierbabuena durante 10 minutos.  Colamos y deshechamos la hierbabuena.

Batimos las yemas con el azúcar en un cuenco.  Añadimos un par de cucharadas de leche y removemos.  Añadimos otro par de cucharadas de leche y removemos nuevamente.  Añadimos el resto de la leche y colocamos el cuenco sobre un cacito con agua.

Cocemos al baño maría removiendo lentamente hasta que la mezcla espese.

Retiramos del fuego y dejamos enfriar.


Desmoldamos la terrina, cortamos en lonchas y servimos con la salsa de hierbabuena.

4.12.11

Dulce de membrillo



Esta receta viene con un poco de retraso.  La preparé hace cosa de dos meses y todavía la tenía pendiente de publicación.  No es la única.  En estos momentos tengo varias recetas que, poco a poco, irán viendo la luz aunque, por temporada, no correspondan.  Pero no me voy a esperar al año que viene para publicarlas ¿no?

Tenía muchas ganas de preparar mi propio dulce de membrillo.  Sabía que era fácil, muchos de vosotros habéis publicado vuestras recetas y he visto que hay muchas maneras de prepararlo.  Todas muy sencillas y, seguramente, también deliciosas.

Yo he seguido la receta tal y como aparece en el recetario de tía Alia.  Es posible que muchos de vosotros lo hagáis de igual forma y que coincidáis conmigo en que el resultado es excelente.  Los que usáis otro método de elaboración...lo mismo os apetece variar la próxima vez que os pongáis a ello.


Necesitamos
  • Membrillo
  • Azúcar

Preparación

Colocamos los membrillos en una cacerola amplia y los cubrimos con agua.  Llevamos a ebullición y los cocemos durante 30 minutos.

Retiramos de la fuente de calor, los escurrimos y esperamos a que se templen.

Pelamos los membrillos y, con ayuda de un cuchillo, sacamos la carne sin llegar demasiado cerca del corazón (esto es fácil de ver porque la carne se siente más dura cuanto más cerca está del corazón).


Pesamos los trozos de membrillo para calcular la cantidad de azúcar que necesitamos.  Misma cantidad de azúcar que de membrillo.

Colocamos el membrillo y el azúcar en una cacerola y lo cocemos a fuego muy lento, removiendo de vez en cuando, durante 30 minutos.

Transcurrido este tiempo pasamos el membrillo a una bandeja y lo dejamos enfriar antes de meter en la nevera.  Notaremos cómo espesa según se va enfriando.


Nota:
  • La fruta se deshace con el calor sin embargo, si queremos conseguir una textura más homogénea, podemos pasar la mezcla por la batidora eléctrica a mitad de cocción.

2.12.11

Bizcocho de galletas y Nesquick



Soy consciente que con esta receta no descubro la pólvora pero llevaba mucho tiempo con ganas de preparar un bizcocho de galletas.  Lo había visto en varios blogs y tenía mucha curiosidad por comprobar cómo sabía.  Yo soy de la escuela del "si no lo veo no lo creo" y me sentía un tanto escéptica con respecto al resultado pero, después de hacerlo por mí misma, puedo confirmar que es una auténtica delicia.

Como no recordaba exactamente los blogs donde había visto esta receta, hice una búsqueda en Google, eché un vistazo a varias recetas y me decidí por la de Wada, del blog Cocinerando, que no conocía hasta entonces y del que me hice seguidora al instante.  Es un blog fabuloso que os animo a visitar.

Bueno, volviendo al bizcocho.  Yo hice la mezcla a la usanza tradicional (no tengo Thermomix) y el resultado fue estupendo.  Es un bizcocho muy jugoso y con mucho sabor.  Aguanta perfectamente 3 o 4 días si lo envuelves en papel de aluminio o lo guardas en una lata de metal.  Yo lo hice un sábado y el último trozo, que cayó el miércoles, estaba tan jugoso y tierno como el primero.

Aquí os dejo la receta y os animo a que la probéis.  Os sorprenderá.


Necesitamos (para un molde de 18 cms)
  • 200 grs de galletas tipo María
  • 100 grs de Nesquick, Cola cao o cualquier otro tipo de cacao en polvo
  • 100 grs de azúcar
  • 1 sobre de polvo para hornear (tipo Royal)
  • 4 huevos
  • 75 grs de aceite de girasol (si, gramos, aquí toca pesar)
  • 200 ml de leche

Preparación

Pre-calentamos el horno a 180 ºC (función turbo).

Trituramos las galletas.  Para ello podemos utilizar un robot de cocina o aplastarlas, dentro de una bolsa, con un rodillo.  Las mezclamos con el Nesquick, el azúcar y los polvos para hornear.

En otro cuenco batimos los huevos y añadimos el aceite y la leche.  Nos aseguramos de que todos los ingredientes líquidos están bien integrados antes de incorporar la mezcla de las galletas.  Removemos bien.

Engrasamos el el molde con mantequilla y lo espolvoreamos con harina, retirando el exceso colocándolo boca abajo sobre la pila y dándole unos golpecitos.

Vertemos la mezcla en el molde y horneamos durante unos 50 minutos o hasta que pinchemos con una aguja y ésta salga limpia.


Perfecto el desayuno o la merienda.

¡Feliz y abizcochado día!